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El paciente melancólico

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Teódulo López Meléndez Somos pacientes de una agencia de manipulación. Lo que prevalece es el decorado. Hemos pasado a ser un espacio cerrado que no permite la circulación del aire, la entrada de aire renovador; en verdad hemos llegado a un punto donde no tenemos exterior, lo que tenemos sobre esta campana son ventanas pintadas con escenas de exterior. Todo lo damos por supuesto, lo que implica una tarea descomunal que no es otra que la de reinventar lo supuesto. Los ciudadanos miramos los dibujos y no nos hemos dado cuenta que son dibujos, que   esto no es más que una campana. La normalidad no es otra cosa que el envenenamiento progresivo con el aire contaminado que se presenta como no renovable. Lo supuesto se ha establecido con todo su peso y los organismos que somos nos movemos en una cámara lenta impuesta por el estupor del aire contaminado. Carecemos de la capacidad de reinventar lo supuesto y, en consecuencia, languidecemos en la falta de imaginación, en la au...

Sobre el paradigma

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Teódulo López Meléndez Cada uno tiene una percepción individual de la realidad que lo dirige en el momento de interpretar lo cotidiano que lo envuelve. Ese conjunto de valores y percepciones nos conducen a nuestras afirmaciones sobre el entorno, sobre lo que vemos y percibimos. Esta especie de mapa mental nos guía en la conformación de nuestra visión de lo que sucede, ha sucedido y sucederá. Cuando muchos tienen uno igual hablamos de paradigma general o de paradigma social, uno que marca y determina el comportamiento del colectivo frente a la redondez del mundo y sus contextos. Mientras lo hacemos se acumulan las paradojas, esto es, percibimos que nuestra manera de ver el mundo nos devuelve resultados contradictorios que parecen negar lo que pensamos. Esta contradicción nos sume en un estado de intranquilidad que llamaremos acumulación de dilemas, porque podemos llegar a la conclusión de que mientras más trabajamos para cambiar lo que nos molesta menos resultados obten...

Aburrimiento hoy

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  Teódulo López Meléndez El cansancio que lleva al mayo francés tiene dos escritores emblemáticos que marcan el tiempo de la posguerra. Son Bertolt Brecht y Jean Paul Sartre. Brecht había tomado del expresionismo un marcado acento contra los valores burgueses y asumido un lenguaje desmitificador en donde no faltaba la proclama de una “humanidad buena”, pero también una desmitificación lúcida de los mecanismos en cual se apoyaba el sistema a combatir. Su visión del arte es antiromántica, una escogencia ética y moral. Ante la Europa que se cansa, Brecht aparece como el artífice de un planteamiento con vastas implicaciones históricas, políticas y sociales. El otro polo que solivianta a los cansados es Sartre. Él mismo es un “cansado”, un extraño. Las luchas que desarrolla van desde la guerra en Indochina hasta la política francesa en Argelia. Convierte en sus textos lo absurdo y el divorcio con lo burgués en una experiencia psicológica que cala profundamente en la...

Hacia la ausencia

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Teódulo López Meléndez   La primera expresión se encuentra en el Manifiesto Futurista donde Marinetti aseguraba el comienzo del hombre de raíces amputadas. Lo hacía por la identificación con el motor. Pensemos en el hombre del solipsismo digital como uno de sentidos apuntados. Francis Crick, uno de los descubridores del ADN, aseguraba que el Yo era una combinación de azúcar y carbono. Hasta la inmovilidad a la que el hombre está siendo sometido es ahora intervenida. Al haberse reducido a sí mismo es en “sí mismo” donde se amputan los sentidos. Podemos arribar al injerto de una conciencia preprogramada, al igual que ya se habla de colocar en un anciano o en una víctima de alzheimer una memoria nueva. Los avances científicos podrán ayudar a mucha gente, pero hay una orgásmica carrera que podríamos denominar como la libido sciendi , como una cópula libidinosa de la ciencia. El hombre se ha hecho objeto de intervención, se pueden manipular sus componentes íntimos ...

Lo no calculable

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Teódulo López Meléndez Vivimos en situaciones de cambio: la crisis del Estado-nación, los peligros localistas y los peligros de la globalización, el planteamiento de la cultura como un estorbo, la uniformidad que amenaza con la muerte a sociedades enteras y que, en muchas ocasiones, trata de imponerse como símbolo de modernidad y progreso o la aparición de enfermedades que rompen las mentiras de un estado de bienestar invulnerable. La vida humana es un continuo desafío. La respuesta esencial es romper los sentidos injertados, empujar hacia lo no condicionado, romper los límites impuestos y autoimpuestos y tratar, cada día, de empujar la imaginación humana. El “achatamiento” del hombre hacia la dicha del objeto y de su posesión ha llevado a la degradación de la cultura a régimen de industria. Al fin y al cabo, el mensaje cotidiano que se nos transmite es el del mundo como espectáculo y el de la vida ejercida como la aceptación de la falta de dicha y su compensación en l...

Los hombres asustados

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Teódulo López Meléndez El animal preferido de Nietzsche era la serpiente, pero no por la abundante carga de simbología que este animal ha arrastrado desde siempre. Razones bien distintas prevalecían en la mente del filósofo: en primer lugar, porque la serpiente se arrastraba y en consecuencia conocía lo que la tierra quería y, en segundo lugar, porque carecía de miembros derivados, no tenía brazos ni piernas, alas o aletas. No es difícil deducir que para Nietzsche el desarrollo de un sentido era un retiro que se hacía a la totalidad. Siguiendo con este proceso deductivo podemos encontrar las “identidades débiles” que señalaba Italo Calvino. Al hombre se le han ido extrayendo “sentidos” hasta convertirlo en una debilidad. Frente a la perplejidad de lo instantáneo, y de los desafíos presentes, podemos avizorar un estadio cercano a la estupefacción encarnada en alguien con un micrófono y una masa paralítica envuelta en un himen repleto de deporte, música banal e información q...

La casa global

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Teódulo López Meléndez Comenzamos a ver el mundo como una casa global, como un “seno”, pero, al mismo tiempo, este “seno” que reproduce al materno se nos convierte en un lugar inhóspito. La globalización es un extraordinario salto a la visión de humanidad como patria, pero, como humanos, no faltamos a las crisis. Casi vemos la casa común en el momento en que comienza a destruirse, otra paradoja de lo humano. Ciertamente no estamos para manifestaciones religiosas apocalípticas. Estamos, sí, para dar resolución, para usar un término de imagen, a la casa. Muchos han definido al hombre como un animal que se muda. Pues nos estamos mudando y la mudanza es inevitable. La nueva casa hacia donde marchamos es la global, la de todos. Deberemos encontrar, usar y desarrollar una inteligencia multirracional. Esta casa es finita, no hay duda, pero de ello debemos sacar conclusiones. Esta casa no podrá funcionar basada exclusivamente en la economía, como no podría basada solamente en ...