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El lugar del no-lugar

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  Teódulo López Meléndez La posmodernidad nace en el momento en que la vanguardia (lo moderno) se agota en su proceso de demolición. Marinetti no podía saber que la concepción del tiempo variaría radicalmente y que en esto que ahora llamamos “tiempo real”, donde el presente y el ahora son omnímodos,   sus deseos de un hombre identificado con un motor nos obligaría a meter las manos en el polvo que se desprende de aquél documento. Filippo Tommaso encontraría hoy que sí, que más allá de como él lo quería, la identificación del hombre con la máquina se aproxima a límites impensados que podrían conllevar a un cambio de la fisonomía misma del cuerpo humano y también encontraría que la máquina que él asociaba a velocidad impone hoy la inmovilidad. En cualquier caso, como lo quería Marinetti, belleza estará asociada a velocidad, pero no puedo concebir como será esta "belleza", si es que no llegamos a concluir que ambas palabras se harán sinónimas. Entre otras cosas, el mundo pos...

El reino de las apariencias

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  Teódulo López Meléndez La “realidad” de lo “real” es hoy cosa distinta. Estamos inmersos en el afán de la desaparición y, por ende, lo que hemos hasta ahora denominado significaciones retrocede a un segundo plano. Esta situación es perfectamente definida por Baudrillard como “teoría de la simulación” o “patafísica de la otredad”   Queda claro que entramos en una situación definible como alteridad radical producto directo de la desaparición. Si la realidad era un conjunto de interpretaciones humanas ahora se impregna de extrañeza y esas interpretaciones se ahogan en su propia impotencia. La “realidad” ha girado sobre sí misma, queda consumado el vértigo, y ha desaparecido. La desaparición no tiene que ver con muerte, ni siquiera con una detención de la vida que, al fin y al cabo, no es más que repetición. A lo que ahora asistimos es al amoldamiento de lo real a la forma. Esto es, el mundo se ha desrealizado, la representación es la norma, la única hipótesis del hombre...

Un escenario de bodrios

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  Teódulo López Meléndez Los contendores de la democracia, en términos absolutos, han cambiado. Los viejos enemigos se derruyeron, pero muchos nuevos han surgido, el populismo, las nuevas autocracias constitucionales que se amparan en un Estado de Derecho falsificado y construido a la medida. Si la democracia es un ejercicio de opinión, o “gobierno de opinión” conforme a la definición de Albert Dicey, la democracia es un cascarón vacío, pues como bien lo observa Sartori las opiniones son “ideas ligeras” que no deben ser probadas. Basta manejar dos o tres cuestiones machacantes para definir a esa debilidad variable llamada “opinión pública”. Ahora bien, en este era tecno-mediática las opiniones no son independientes, no surgen del conglomerado, al contrario, le vienen impuestas. Numerosos analistas han señalado la desaparición de lo sensible, puesto que la pantalla borra los conceptos y hace del hombre un receptor que ve sin comprender. Ello explica la creciente e indetenibl...

El ocaso de los viejos dirigentes

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    Teódulo López Meléndez Una visión totalizadora que superara las contradicciones humanas –esto es, la utopía- ya permanece colgada en el perchero. La protesta de la subjetividad por esta vía se destotalizó, aunque la falta de respuestas provoca en pleno siglo XXI algunas escatologías totalitarias de cierre completo de lo social y la reacción conservadora de negativa de la posibilidad de cambio de lo establecido. El ser humano se muestra escindido. Se hace pesimista y desinteresado, como si nadase en una antiutopía, la de una absoluta soledad frente a sí mismo. Los envoltorios protectores se deshacen, Frente a ello, la carencia es la de un pensamiento complejo, uno que bien podríamos llamar disutópico, abierto a la emergencia. El sentido mismo de la realidad se hace así borroso, sobre todo se hace borrosa la cotidianeidad, donde hábitats psicológicos fundamentales se ven alterados. Unos cuantos viven un cambio gatopardiano, donde sólo se insertan chips tecnológicos p...

El poder como derecho de creación

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  Teódulo López Meléndez Los analistas que se han ocupado del poder lo instituyen como esencial a la cohesión humana. Es potestas y auctoritas . Se le puede identificar con fuerza o con autoridad. No obstante, hay un paradigma premoderno del poder y otro atribuible al siglo XVIII. Esto es, ya el poder no controla por infundir miedo sino a través de instituciones de gobierno. Se ejerce por la vía jurídica, por la vía de la conciencia social o por la vía de la imposición histórica. Poder significa, desde Max Weber, imponer la propia voluntad, aún contra toda resistencia y cualquiera sea el fundamento. Quizás de aquí provenga el cruce de los conceptos de poder y dominación. El poder para los marxistas es atribuible a la capacidad de una clase social de realizar diferentes objetivos específicos. Hannah Arendt consideraba opuestos violencia y poder. El ejercicio del poder se ha hecho así inherentemente conflictivo. Este concepto de poder se ha hecho ineficaz. Arendt le dio su to...

El escenario robado

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  Teódulo López Meléndez Analfabeta no es sólo quien no sabe leer y escribir, analfabeta es el incoherente. Hablo de política, claro está. La forma es tan importante como el contenido. En muchas ocasiones la exploración de la forma se sobrepone a la realidad aparente. Quien no maneja la forma entierra pilares en lo inconsistente. Una de las formas sustentables de la política es hacerla capaz de generar realidad. Hay que notar que la agencia publicitaria que se dedica a asesinar la política es porque está descontenta con ella y quien está descontento con la política en verdad está descontento con todo, incluyéndose a sí mismo. Lo real no puede separarse de la forma. Cuando algo resiste a la mirada de quien quiere transformar o sustituir hay que aprender a superar la capacidad de resistencia que opone y ello pasa por sembrar de manera tal que las posibilidades se hagan muchas. Para ello se requiere creatividad, porque cuando se riegan formas creativas se multiplican las opcio...

El lenguaje y los entuertos de la historia

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    Teódulo López Meléndez A un país se le deben dar respuestas respetuosas. En el lenguaje está la importancia clave. Cualquier psicólogo social podría dar una extensa explicación sobre la conexión entre pensamiento y lenguaje o entre estructura mental y expresión lingüística.   Cuando el lenguaje se desvirtúa toda la psiquis colectiva se desmorona. Cuando ya lo que se dice carece absolutamente de importancia se ha llegado al extremo de la barbarie, al hombre primitivo, al mantenimiento de los lazos sociales basados exclusivamente en la alimentación, en la satisfacción de las necesidades primarias y elementales, como los pueblos de la edad de piedra. Cuando se llega a estos extremos el pensamiento no pasa sino por la sobrevivencia, por los rasgos elementales, se pierde toda conexión racional, prevalece el instinto, desaparece toda posibilidad de estructuración de conceptos. Ya no cabe, siquiera, la queja ante la falta de imaginación. Pretender imaginación está re...