Entradas

El tiempo del desencanto

Imagen
  Teódulo López Meléndez La sociología del conocimiento nació porque se daba por sentada la relación esencial entre pensamiento y sociedad. Temas políticos y filosóficos entremezclados están ya en Lao Tse o en el profeta Isaías. La cultura griega es prolija para estos ejemplos. Al fin y al cabo hablar sobre la Polis era un método de decir y escuchar lenguajes. El discurso filosófico sobre la política tiene un ejemplo en La República de Platón. Si la oratoria “propiamente” política es sometida a una mirada incisiva vemos de inmediato su aspecto filosófico. Quizás podamos recurrir a una expresión un tanto extraña, como asegurar que la filosofía se encuentra en una discusión política de plaza. Grecia tenía dentro de sí el impulso crítico que le permitía revisar las concepciones sociales. O el uso de la tragedia como expresión de las aporías de la ciudad. O los historiadores en la búsqueda de una explicación para el obrar humano. Norberto Bobbio en Teoría General de la Polític...

La concretización de los símbolos

Imagen
      Teódulo López Meléndez Reclamemos a la sociedad venezolana un personalismo social y una relacionalidad en todos los ámbitos. La digresión permanente en que parecemos vivir se traduce en incoherencia. Es un requerimiento frente a una mediocridad que tiende a uniformar. Es urgente una reconsideración social del hombre venezolano que lo porte a la autoafirmación. Es menester llevarlo a un espacio de apertura a lo ilimitado. Para ello es necesario recurrir a un nuevo análisis del dinamismo social. El hombre venezolano sigue marcado con convicciones pasadas y aún sin comprender las formas emergentes. La existencia de otros como él aún le sigue pareciendo un ensamblado extraño y el desconocimiento de su poder le lleva a caer en el divertimento de un luego político a todas luces absurdo. Ya no puede haber mundos autárquicos como los que describe Fossaert, volcados hacia adentro, apenas transformados por un leve influjo gatopardiano. La situación venezolana no ad...

La aceptación de desafíos

Imagen
    Teódulo López Meléndez El asunto que comienza a plantearse es el de los efectos dañinos del mundo tecno-mediático sobre la democracia. Si el hombre se convierte en un mero animal simbólico este sistema habrá perdido toda racionalidad. El hombre que “mira la pantalla” se está convirtiendo en alguien que no entiende. Los sistemas de medir la llamada “opinión pública” están trasladándose a una tecla y quien la aprieta es alguien sin capacidad de pensamiento abstracto. Si la democracia es un ejercicio de opinión, o “gobierno de opinión” conforme a la definición de Albert Dicey, la democracia es un cascarón vacío, pues como bien lo observa Sartori las opiniones son “ideas ligeras” que no deben ser probadas. Numerosos analistas han señalado la desaparición de lo sensible y como hace del hombre un receptor que ve sin comprender. Ello explica la creciente e indetenible ignorancia de los políticos. Hemos llegado a una regla “tecnológica”: quien aparece conceptual no puede...

Tejer la democracia

Imagen
    Teódulo López Meléndez La democracia es trágica porque tiene elecciones y la verdadera pregunta que se formula cada vez que se convoca al pueblo a las urnas es si quiere seguir viviendo en democracia. La democracia es una administración de los intereses encontrados. La democracia es mediación y cuando no se media, cuando no se respetan las reglas que permiten la sana administración de las contradicciones, pues comiéncese a llamar a ese régimen como sea, pero no democrático. Uno puede leerlo así en todos los pensadores desde Tocqueville hasta el contemporáneo Finkielkraut. Mucho se ha escrito sobre la decepción de la democracia que sufren los pueblos por su supuesta incapacidad por resolver los problemas, en esta parte nuestra del mundo los eternos, la pobreza, la falta de educación o la inseguridad. La eficacia o ineficacia no pueden atribuirse a un sistema político específico. La esencia de la democracia es la contradicción y su debilidad más peligrosa es la fal...

El patetismo de las premoniciones

Imagen
    Teódulo López Meléndez El progreso fue presentado como el logro, lo tangible que habría de cobijarnos. Quizás debimos estar atentos a que sería de inteligencia artificial. El hambre campea, los poderosos evaden el tema del calentamiento global, millones de refugiados tratan de encontrar cobijo. Como nunca se habla y se defienden los Derechos Humanos, mientras a más seres se les violan. Se declara sobre ellos y se le adjuntan denuncias y documentos, pero allí siguen los tormentos. El siglo XXI se aprestaba a las grandes uniones continentales, pero ahora tenemos nuevos brotes de nacionalismo, de racismo y xenofobia. La política se aleja de todo sentido ético para convertirse en esfuerzos por perpetrarse en el poder. Los pronósticos sobre los caminos no son optimistas. En el siglo XX se “resolvió” con dos conflagraciones mortales. A estas alturas del 2023 la interrogante es cómo se enfrentará la caída de los mensajes pletóricos, aunque recordemos que las guerras g...

El país del día siguiente

Imagen
    Teódulo López Meléndez Quizás como nunca hemos dejado atrás el pasado sin que exista un presente atrayente. La ausencia de verdades proclama como necesaria la reinvención del venezolano, de uno que se debate entre una mirada resignada y un escepticismo intraducible a acción creadora. El deterioro de lo social-político refuerza al venezolano en la incertidumbre. El peligro inminente es la pérdida de la voluntad que prefiere dejarse dirigir antes que desafiar de nuevo al pensamiento. Seguimos viviendo sembrados en la trayectoria de lo pasado, una que conduce a ninguna parte. Hasta la forma de pensar sigue siendo la misma, en una especie de parálisis cerebral que nos impide comprender que debemos generar ideas que puedan producir una transformación de la realidad inmediata. Estamos sin los amarres del pasado y sin una definición del porvenir. Es una auténtica contracción del futuro indefinido. Ante la intemperie el venezolano está tendiendo a sumirse en la simplicid...

Colcha de retazos

Imagen
    Teódulo López Meléndez Una agencia de noticias que no existe presenta un programa con periodistas creados por Inteligencia Artificial y con informaciones falsas. Es, simplemente, uno de los tantos elementos de estos tiempos. Se puede poner a alguien a decir lo que sea, con su propia cara y su propia voz, crear imágenes y fake news tan completas que la desinteligencia natural da como verdaderas. Los “adelantos” de IA aparecen con tal naturalidad que en sí mismos dejan de ser noticias, sólo que la ingente curiosidad lleva a su uso, como ese diario que le ha preguntado a ChatGPT la manera de salir de una dictadura por medios pacíficos, en lo que a nosotros los anticuados nos parece una falta de seriedad. Aquí hemos visto a un “periodista” virtual refiriendo planes vacacionales de venezolanos felices, pero nada como en Corea del Sur donde las noticias de l  canal MBN son presentadas por una narradora artificial. Aquí, para variar, andamos anticuados, da...