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La incertidumbre de Narciso

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por Teódulo López Meléndez La modernidad terminó en el más profundo desencanto del hombre, sumiéndonos en el sin sentido. El ser optimista y agitado ha dejado paso a un escéptico sin norma. Ya no se le pregunta a nadie o, dicho de otra forma, la pregunta es formulada a nadie. El signo del presente y del porvenir es la indiferencia. Cada quién está encerrado en lo poco que tiene, llámese afecto familiar o bienes o pequeño mundo donde se solaza con la conversación banal con otros igualmente indiferentes. Alberto Moravia escribió una primorosa novela con este título, Los indiferentes, lo que, en alguna ocasión, me hizo llamarlo “el maestro narrador de la alineación”. Bienvenido el novelista italiano porque creo que un concepto que debemos desempolvar es precisamente el de alienación, lanzado a la cesta del olvido desde hace unos cuantos años. Hemos perdido el control de nuestra creación, no sabemos como funciona el mundo y la muerte de las utopías nos impide imaginarnos el futuro. Es más,...

LA INMOVILIDAD DE UN TRAYECTO

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por Teódulo López Meléndez La última vez que me ocupé de Filippo Tommaso Marinetti fue para dejarlo encerrado en un viejo palacio de Venecia(Jardines en el mundo, 1996). Lo dejaba allí con todas las vanguardias, en una exposición como cualquier otra, como pieza de museo. Al fin y al cabo, pensaba, las vanguardias habían asumido un signo ambiguo. La carga del Manifiesto futurista me parecía muy bien entre gruesas paredes por la evidente contradicción, reforzada sin duda, entre ideal civilizador y progreso técnico-científico. Aún más, posmodernidad, reflexionaba, nace en el momento en que la vanguardia(lo moderno) se agota en su proceso de demolición. Marinetti no podía saber que la concepción del tiempo variaría radicalmente y que en esto que ahora llamamos “tiempo real”, donde el presente y el ahora son omnímodos, sus deseos de un hombre identificado con un motor nos obligaría a meter las manos en el polvo que se desprende de aquél documento. Allí se hablaba de la belleza de la vel...

CAMBIO DE LENGUA EN LA MISMA LENGUA

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por Teódulo López Meléndez Tal vez debamos ir hasta Sócrates: "Yo me imagino que nuestra alma se parece entonces a un libro". O tal vez debamos situarnos en un momento de esplendor de la Razón, pues es Kant quien afirma que el objeto es aprehensible sólo por medio de representaciones. Luego Heidegger proclama al lenguaje como la casa del hombre y agrega: "El que habla es el lenguaje, no el hombre...". En realidad el llamado proceso de deconstrucción comienza en la búsqueda heideggeriana. En cualquier caso, la filosofía comenzó a moverse de sitio, hacia el lenguaje, y comenzó por el intento de trasladar a él el objetivismo cientifista, como en Saussure. De allí en adelante Levi-Strauss, Foucault, Barthes y otros cuantos. En otras palabras, se inició la traslación del ansia de saber de lo epistemológico hacia la hermenéutica. Digámoslo así: se dejaron de lado los ojos que se fijaban en los principios del conocimiento humano para volcarse sobre la interpretación de los...

Lo ilimitado como barbarie

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por Teódulo López Meléndez Los hombres se entregaron a Dios, luego a la Razón, luego a la Utopía, luego a la Ideología, luego al Amor y han terminado en la adoración de las cosas. La constatación de los cadáveres es el signo de este tiempo. Desde El banquete hasta La naturaleza del amor, desde Platón hasta Stendhal, desde Ovidio hasta Octavio Paz, desde aquella afirmación tajante de Hauden: "El amor es una enfermedad del cristianismo" hasta los improperios de Nietzsche; Denis de Rougemont, el psicoanálisis, Freud, Jung, Lacan, la Kristeva; ciertamente muchos se han ocupado del amor. La literatura sobre el tema hurgaba en su existencia, mientras ahora se pone en duda su salud: desde Rougemont, en El amor y Occidente, aunque termine su brillante ensayo con un inconexo alegato sobre el matrimonio y la fidelidad, hasta Paz en "La llama doble", quien se limita a admitir una crisis del amor y evade el punto culminante de su probable muerte. Sabemos que el amor co...

El patético tiempo del nuevo milenio

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por Teódulo López Meléndez La noticia se ha banalizado. Vivimos un mundo de instantaneidad peculiar en la cual se ha hecho parte del show massmediático. Es como un comercial más, como un espectáculo más, como una cotidiana entrega de los premios "Oscar". MacLuhan había dicho que "el medio es el mensaje", lo que sólo parcialmente continúa a ser verdad. En buena parte, la vieja acepción del maestro canadiense ha sido trastocada por otra que bien puede ser "la velocidad es el mensaje", para usar una terminología propia de Paul Virilio, el pensador francés apropiado para estos tiempos de muerte de la distancia. La noticia, si suponemos por un instante que existe, es siempre vieja. Ello nos lleva a concluir que los massmedia sienten particular odio por todo lo que se mantiene. Así, podríamos decir que el medio es el principal agente de la “revolución” universal. En efecto, si algo se mantiene es contrario a sus intereses, pues no podrían alimentar la c...

ENTREVISTA PARA PSICONAUTAS

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Marisol Marrero: Mírate detenidamente en el espejo y dime que ves. ¿Cómo es esa imagen? ¿Cómo va vestida? ¿Qué expresión tiene su rostro? TLM: " mi rostro cuarteado por los vientos...", un verso mío que está en alguno de los poemarios, es lo primero que atino a ver. La imagen es nítida y precisa: el espejo está limpio. Va vestida de cotidianeidad. “Tengo una expresión de tristeza...", otro verso mío es lo que me viene a la mente ante la tercera interrogante. ¿Crees que ejerces un efecto perturbador sobre las personas? Depende de algunas etapas de mi vida. Cuando ejercí la política, sin duda. Ahora, que yo sepa, perturbo con la palabra escrita a los amigos que leen mis poemas y novelas. En lo personal, el no pasar desapercibido es, posiblemente, una perturbación. Déjame confesarte que eso sucede muy a mi pesar. ¿Podemos sobrevivir despojados de nuestros "defectos" (ira, envidia, etc.)? Podemos sobrevivir, hasta la muerte, siempre y en cualquier circunstancia,...

Dos notas sobre la novela “El efímero paso de la eternidad” (1998)

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La palabra estalla en “El efímero paso de la eternidad” por Marisol Marrero La escritura ha tomado la significación simbólica de un acto sexual Freud La novela de Teódulo López Meléndez El efímero paso de la eternidad , es un viaje hacia el infierno subterráneo de lo eterno femenino. Este texto no es más que la descripción del acto sexual, utilizando el lenguaje mismo de la naturaleza lleno de una sensualidad exuberante. Por eso busco en los pliegues de sus frases lo oculto, la cantinela, el mantra, cuando en la página la palabra estalla. En este novedoso texto, recordando a Aristóteles, se puede decir que "hay dos placeres máximos, el sexo y el pensamiento". Añadiría yo que ambos están llenos de demonios y que el primero de ellos es el autor mismo, que escinde su "yo" por la auto observación de "yoes" parciales, lo que le lleva a personificar en varios héroes los conflictos de su propia vida anímica. Kairos: El viaje tiene dos vertientes fácilmente identi...