Un escenario de bodrios
Teódulo López Meléndez Los contendores de la democracia, en términos absolutos, han cambiado. Los viejos enemigos se derruyeron, pero muchos nuevos han surgido, el populismo, las nuevas autocracias constitucionales que se amparan en un Estado de Derecho falsificado y construido a la medida. Si la democracia es un ejercicio de opinión, o “gobierno de opinión” conforme a la definición de Albert Dicey, la democracia es un cascarón vacío, pues como bien lo observa Sartori las opiniones son “ideas ligeras” que no deben ser probadas. Basta manejar dos o tres cuestiones machacantes para definir a esa debilidad variable llamada “opinión pública”. Ahora bien, en este era tecno-mediática las opiniones no son independientes, no surgen del conglomerado, al contrario, le vienen impuestas. Numerosos analistas han señalado la desaparición de lo sensible, puesto que la pantalla borra los conceptos y hace del hombre un receptor que ve sin comprender. Ello explica la creciente e indetenibl...