La inconsistencia destructora
Teódulo López
Meléndez
Se nos está
reclamando percibir la singularidad de los sucesos escapando de toda finalidad
monótona. Quizás podríamos alegar que debemos captar el futuro como su retorno
e ir entonces a todas las escenas y a todos los roles posibles, definiendo
incluso las ausencias (dixit la praxis política como el fracaso en haber
alcanzado los objetivos propuestos), porque determinar lo que no ha tenido
lugar es esencial para definir el futuro, uno visto correctamente como una
construcción para poder decidir en el presente.
Pensar la política
implica mucho más, pues llega hasta la configuración de un mundo. Cuando se
deja de pensar la política y se instaura la mediocridad de la búsqueda del
poder y no más, se entra en la barrena de la inestabilidad y la decrepitud.
Cuando la política se reduce a las maniobras y a hacer de ella misma un
deterioro, las sociedades languidecen en las formalidades y se encuentran
incapaces de saltos cualitativos.
La política es una revisión
permanente y la democracia una interrogación que nunca termina. Lo que se
pretende es recordar que las realidades son construibles, que hay que modificar
el ángulo de los observadores y, sobre todo, que la política se piensa y se
piensa alejándose de la linealidad y de la miseria. Hay una crisis política
puntual envuelta en otra de igual o mayor gravedad: la absoluta inconsistencia
de los políticos.
No se trata de la
aparición de iluminados. Hoy el líder es un suministrador de insumos que ejerce
la actividad de pensar para los demás, porque pensar por los demás resulta una
simple manifestación totalitaria. Pensar la política es una acción liberadora
pues, en primer término, permite entender los atascos y autoriza a vislumbrar
sacudírselos. Cuando se piensa la política aparecen los acontecimientos que
nadie creía posibles y las soluciones van conformándose en una realidad
distinta de la realidad real. Entonces habrá aparecido el nuevo concepto de
poder, el del común, que pasará por encima de quienes encarnan desde
talismanes, llámese revolución o unidad o llámese como se llame.
Si vemos sólo lo que queremos ver, cada uno
encerrado en sus certezas equivalentes a ficciones, no saldremos de la mirada
rutinaria y se hará imposible la prospectiva del futuro.
@tlopezmelendez
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