Teódulo López Meléndez
Las primeras decisiones deberán,
en buena parte, ser modificadas por las segundas decisiones. Una cosa son los enunciados
y otra los que elegiremos. El discernimiento obliga a superar la mera condición
de elector para ser algo más, si es que el país en su conjunto logra visualizar
que estamos ante una elección que va más allá del mero nombramiento de
gobernadores, alcaldes, diputados y concejales.
El estentóreo fracaso obliga, no
sólo por primera vez en mucho tiempo a un recuento real y verídico de la
alineación de las fuerzas, sino a una siembra de un liderazgo emergente. Estamos
ante un caso de implosiones, de caída de mitos y leyendas, de falsos liderazgos
y de invenciones a la manera que se las fantasearon los trovadores.
El país está obligado a
liberarse, a votar por encima de gríngolas y tapaojos, realmente obligado a
elegir. El país debe dejar de lloriquear y de seguir utilizando esas
expresiones que se leen en las redes, tales como “se me quitaron las ganas de
votar”. El país debe asumirse como el poder, como el verdadero poder, por
encima de cúpulas y malacrianzas, como esa de “no apoyaremos a nadie que se
haya apartado de nuestro glorioso partido”.
El país es el que impone y la
manera de hacerlo es eligiendo al mejor que tenga más chance de ganar,
sacudiéndose los absurdos límites de una más absurda lealtad a los dictadores
de la democracia. El país demuestra madurez y conciencia el 21N o nuestra
situación desmejorará aún más.
Esto excede a una mera selección
de gobernantes regionales y locales. Esto equivale a sentar pilotes de un
mañana posible. Un igual a proclamar no somos manipulables y asumimos la
sacudida acercándonos a una democracia sin patrones látigo en mano. Equivale,
por supuesto, a la determinación de una vía, la electoral, y a un llamado a la
trituración de los odios sin olvido de los delitos. Lamentablemente para
quienes hicieron lobby en contra, la UE viene a verlo, a certificar la
disolución de los fantasmas y a mirar el exacto sitio donde estamos parados.
El país debe decidir si el 21N
llora inconsolable lugarcomunismos
como “perdimos por la división” o si se siente satisfecho de haber hecho como
hace un país, eligiendo, no haciendo reverencias grotescas. La siembra tiene
fecha.
@tlopezmelendez
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