martes, 29 de marzo de 2011

Gerenciar la comprensión: Venezuela, proyecto país





Teódulo López Meléndez

Elecciones para crear electores en lugar de ciudadanos. Representación para crear representantes en lugar de instrumentos de consulta. Maniobras de poder para impedir decisión común sobre los grandes asuntos. La vieja democracia anda boqueando y el asomo totalitario se desmorona. Hablamos sobre una realidad, no sobre la inmortalidad del cangrejo.

La teoría política debe, pues, enfrentar al siglo XXI. Quizás el vacío provenga de la aplicación a las ciencias políticas del principio de que aquello que no fuese empíricamente demostrado quedaría fuera de significado. Es menester una pluralidad de ángulos de visión que la urgencia de encontrar una certidumbre sepultó. Ya no se requiere un corpus homogéneo, lo que se requiere es un intercambio fluido y permanente de diversas comprensiones. Algunos hablan de ofrecer no una mirada sistemática sino sintomática. Es lo que otros denominan la teorización de la política y la politización de la teoría.

Los que se dedican a cultivar el pasado pierden la capacidad de pensar. Sin pensamiento democrático renovado la tendencia será fuerte al enfrentamiento y al totalitarismo. Los problemas del presente son tales que la comprensión de quienes deberían tomar decisiones se ve limitada por una sorprendente “administración de la normalidad” o la recurrencia a soluciones empañadas por procederes ya caducos. La colocación de parches sobre los grandes problemas es algo recurrente y los gestos, más de las veces simple grandilocuencia, sustituyen a las grandes decisiones de fondo que deberían tomarse.

Se envejecen las políticas sociales sólo asistenciales, cuando debemos hacer brotar la inteligencia que hace ir a la búsqueda de las comunidades como protagonistas. Es de Perogrullo recordarlo, pero quizás como pocas veces antes hay una tal repetición de comportamientos, un empeño en resolver con los viejos métodos y una persistencia en aferrarse a los marchito, que no cabe más remedio que repetirlo: Venezuela tal como la conocimos está agotada. Frente a nuestros ojos surge una nueva que requiere de imaginación y de inteligencia para que tenga un nacimiento normal y para que el feto no presente deformaciones.

Para ser repetitivo hasta la obstinación, es en el campo de la política donde debemos rejuvenecer a toda prisa, mientras la rara avis pasa a ser ahora encontrar un gobernante lúcido –o un aspirante a serlo- que lo entienda.

Ahora bien, nos planteará el lector anónimo, ¿cómo aplico estas concepciones a la liberación inmediata o progresiva de mi propio drama que ahora vivo? Evidentemente no estamos planteando una conversión moral de la población o la aparición súbita de un rayo que ilumine a un pueblo hacia el cambio de paradigmas. Basta por iniciar la comprensión de una realidad múltiple, contradictoria y complementaria e interrogarnos si nuestras creencias nos han conducido a algún resultado concreto. Si la respuesta es negativa ya estará abierta la espita para el abandono de los paradigmas inservibles y su sustitución por otros. El proceso en su final sólo puede ser medido en largo tiempo, pero la decisión de cambiar la mirada o simplemente de interrogarse sobre ella tiene consecuencias a corto plazo.

Desde el poder no se está haciendo política, este tipo de poder no la concibe. Quienes teóricamente se le oponen no la logran entender como una especificidad de acción. Frente a un poder de este tipo la política sólo puede venir de un sujeto que la haga como una ruptura específica. Plantear un supuesto regreso a la democracia no es una ruptura. Esta comenzaría por imponer una batalla política, porque si se mantiene en un territorio evanescente la política se hace innecesaria y el régimen opresor habrá ganado la totalidad de la batalla.

La política no puede permanecer en el sector sombra del proceso histórico-social. Es esencial a su existencia la visibilidad y hacer del disenso una modalidad específica de “su” ser, lo que significa que plantar cara al poder sin política, sin la construcción ideática de una sustitución mediante una oferta concreta de ruptura entre el aparato del Estado que se alza omnímodo y alega ser la construcción de algo (en este caso del mal llamado socialismo del siglo XXI), por una parte, y del estado de lo social que debe estar en ebullición reclamando esa sustitución desde un aparataje conceptual, sólo conduce al fracaso .

Una estrategia correcta de combate es dejar claro que las élites no monopolizan el poder, que no son dueños de los candidatos, que las instituciones no son de su propiedad privada y sólo sirven para preservar privilegios. Cuando se hace lo contrario el poder populista se consolida y la política –obviamente- vuelve a brillar por su ausencia.

¿Quieren gerentes? Muy bien, pero parece que los quieren para administrar con eficacia, probidad y eficiencia los dineros públicos. Eso para mí es obvio. Los que quieren gerentes lo que no saben es para que los quieren. Pues se los digo: aquí lo que hay que gerenciar es la comprensión de un gran movimiento colectivo inteligente hacia las nuevas estructuras nacionales. En otras palabras, la aparición de un liderazgo colectivo que los gobernantes incitan a permanecer en acción en un proceso de transformación que ellos simplemente inducen y mantienen en la dirección correcta decidida por el cuerpo social. Esos son los gerentes y los gerentes son conductores políticos.

Puede generarse una inteligencia colectiva y ello pasa por una transición a un modelo de auto-organización dirigida por la comunidad, para que la gente actúe colectivamente. Es aplicable hasta en el aspecto económico, por lo que habla ya de una "economía sostenible de colaboración". Lo es obvio en el campo político, pues se genera un nuevo modelo de democracia. Ya lo hemos dicho. La hemos llamado democracia del siglo XXI. Inteligencia colectiva hacia el nuevo sistema político: es nuestra visión de país.

teodulolopezm@yahoo.com

miércoles, 23 de marzo de 2011

Venezuela, sociedad del conocimiento: proyecto país






Teódulo López Meléndez


He dicho que en el llamado “Proyecto Nacional Simón Bolívar Primer Plan Socialista Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013" está la concepción del presente régimen sobre el hombre, la sociedad y el proyecto político, por lo que debe responderse en términos de reflexión. Propongo, entonces, otra visión del venezolano, de la sociedad a construir y del sistema político que deberá reemplazar al presente. En suma, mi visión para comenzar a construir en el 2013. Es lo que intentaré.

Los discursos viejos están deslegitimados. Escasean los inventores de mundo. No podemos permitir que Venezuela siga siendo un territorio ahistórico. Para emanciparnos de los graves problemas que nos aquejan hay que desatar un proceso filosófico-político emancipatorio. Este ser humano inteligente que es el venezolano debe organizarse hacia la aparición de un nuevo orden social. Debemos hacernos de un pragmatismo atento a las incitaciones del presente y a los desafíos de las circunstancias teniendo en la mano las respuestas de una filosofía política renovada.

El movimiento debe venir de abajo hacia arriba, provenir de una sociedad pensante, desde un humanismo global. El venezolano de este tiempo vive la ruptura con un mundo que se tambalea. Lo que se requiere es un intercambio fluido y permanente de diversas comprensiones. Hay que darle una respuesta común a las exigencias cotidianas de la democracia.

Muchas se aferran a formas caducas y cuando menos lo esperan una espita se abre y se desinflan cual globo pinchado. Lo mismo le sucede a sistemas políticos que ignoran la renovación y el cambio. Pueden durar hasta la edad madura -50 años se mantuvo el sistema político venezolano conocido como ‘etapa democrática”- o languidecer de adolescentes e incluso de niños.

Las concepciones que dieron origen a las bases del sistema democrático han permanecido inalteradas más allá de lo conveniente y hacen agua. La organización política que conocemos se deshace empujada hacia el closet por un cansancio obvio y manifiesto que los gobernantes no comprenden y por las exigencias propias de un cuerpo que necesita estructurarse con nuevos ingredientes. Es lo que se llama una situación de crisis, o si queremos aparecer como más optimistas, de nacimiento de un nuevo mundo.

En el caso de este preciado sistema político llamado democracia el óxido se ha amontonado hasta el punto de formar palancas que trancan el accionar de las ruedas con la consecuente usurpación a la gente y el enquistamiento de una clase usufructuaria.

Hay que organizar desde abajo. Ya no hay profetas. Ya no existe un pensamiento centralizado sino una conjunción que destierra el descenso de una línea para ser sustituido por una generación de inteligencia que sube. Pronto Google nos parecerá lo que hoy nos parece una vieja Remington. Debemos mirar a la sociedad venezolana como una de agentes que al cooperar exhiben un comportamiento global inteligente. Comenzamos a vislumbrar un tejido de inteligencia desaprovechada por el efecto individualista que pervive en esta transición de un mundo a otro. La sociedad venezolana de hoy es como un corpus callosum sobre el cual debe aplicarse una buena dosis de comprensión. La idea de una inteligencia colectiva es uno de los temas predominantes en la investigación no ficticia de nuestro mundo.

La idea es que los sesgos cognitivos individuales pueden ser llevados al pensamiento de grupo para alcanzar un rendimiento intelectual mejorado. Es lo que se ha dado en llamar la inteligencia colectiva. Podríamos también explicar argumentando que se puede llevar a las comunidades humanas hacia un orden de complejidad mayor, lo que, obviamente, conllevaría a otro tipo de comportamiento sobre la realidad.

La inteligencia colectiva está en todas partes, está repartida. Debe ser valorada y coordinada para llevarnos hacia la construcción de las bases de una sociedad del conocimiento, lo que implica, de entrada, el enriquecimiento mutuo de las personas. Si la inteligencia está repartida, como realmente lo está, se modifican los conceptos de élite y de poder, y se rompen los paradigmas del liderazgo, más aún, los de la soberbia, pues reconocerlo implica desde ya una manifestación de humildad.

Ahora esa inteligencia repartida debe ser sometida a una acción para que comencemos a conseguir la inteligencia colectiva. Teilhard de Chardin, buen definidor de la persona por diferenciación de individuo – y quien por cierto vislumbró la red informática con 50 años de anticipación- habló de noosfera (conjunción de los seres inteligentes con el medio en que viven) y lo extendió más allá al vislumbrar lo que los pensadores de hoy llamarían el cerebro global.

Pues bien, la clave está, quizás, en crear numerosas y pequeñas noosferas. Ello pasa por ver con menos individualismo y en un contexto ético de alteridad. Es lo que en el humanismo cristiano se denomina como la sustitución del yo por un nosotros. Hay, sin embargo, una razón más práctica que escapa a lo teórico-moral para insertarse en la brutal realidad real: hacia adonde va el mundo o se sabe o se perece, o se coopera o se fracasa, o se respeta o se es condenado.

Una buena manera de lograrlo es ajustando los mecanismos de comunicación. La web inteligente que aparecerá en cualquier momento podrá, por ejemplo, organizar la información que le interesa exclusivamente a la comunidad de un barrio. La tecnología está al servicio de la intereacción. Los problemas de una comunidad específica seguramente son los de muchas lo que conllevará a un contexto compartido. En este plano de intercambio conseguiremos un mundo de significaciones lo que llevará a la movilización de las capacidades. Ello pasa por identificarlas y reconocer la diversidad. El primer paso es la aceptación de que estamos en la era del conocimiento y que en consecuencia debemos actuar dentro de ese marco. La potenciación de las capacidades parte de la conformación de un estado positivo que le permita a la persona actuar con otros y conseguir la apertura. Y resultaría innecesario agregar que el pensamiento que se genera de esta manera es libre y no sometido a manipulaciones. Y también que no se trata de fusionar inteligencias individuales en masa, sino de activar un nuevo modo de identificación. Esta es precisamente la idea de la inteligencia colectiva, una donde se conserva la personalidad de cada quien, las ideas y del yo de cada quien.

Esto es, la gente no piensa junta para llegar a determinadas conclusiones sino que piensa junta para obtener el valor de la conexión y de la confrontación de ideas. Modifiquemos a los educadores y a la educación que actualmente se imparte. Habrá que cambiar los métodos tradicionales. Así lo podemos resumir: enseñar es conectar personas con oportunidades, experiencias con conocimientos, es ayudar a que se establezcan una o más conexiones, conectar experiencias, conectarse a una experiencia, conectar para que otros aprendan a conectarse, conectar personas con contenido, conectar personas.

Efectivamente, la realidad es sustituible siempre y cuando se tenga clara la nueva realidad. Para ello es menester el diseño colectivo de un proyecto que pasa por una inteligencia colectiva o conectiva, en cualquier caso organizada. Si no reinventamos la democracia no habrá futuro y para ello es menester que el cuerpo social genere, mediante su constitución en colectivo inteligente, las herramientas necesarias para lograrlo.

El espacio de esas herramientas es el conocimiento, el poder de pensamiento, de un espacio dinámico y vivo donde se transforman cualidades del ser y maneras de actuar en sociedad. Es, fundamentalmente, un asunto político y un asunto de la democracia. Es mi visión de país venezolano: una sociedad del conocimiento. Lo propongo para ser incluido en el proyecto nacional sustitutivo del actual en 2013. Y le pongo nombre: Proyecto Nacional. Plan de Reconstrucción Democrática para el Desarrollo Sustentable del hombre venezolano.

teodulolopezm@yahoo.com

"Lo propongO"





LO PROPONGO:Primer conjunto de ideas para el nuevo gobierno democrático en Venezuela

Teódulo López Meléndez

http://es.scribd.com/doc/50197848/Lo-propongo

domingo, 20 de marzo de 2011

Renacionalizar el petróleo: Lo propongo





Teódulo López Meléndez

El ciclo del petróleo terminará. El mundo requiere energía, pero las exigencias medioambientales, de costos y de geoestrategia llevan a la búsqueda de alternativas. No sabemos cuántos años le quedan al petróleo en su preeminencia, pero sí que Venezuela es un petroestado y que deberíamos prepararnos para cuando este oro negro ya no valga el interés ni los dólares.
Vivimos en la dependencia de los precios petroleros. Gastamos más de la cuenta cuando suben, tratamos de ahorrar en fondos especiales cuyo destino es diluido no se sabe cómo, importamos a manos llenas en una desaforada economía de puertos, nos endeudamos en lo externo y en lo interno.

La historia de como el período democrático –y lo cito simplemente para contrastar con este- enfrentó el tema petrolero es conocido, creación de la OPEP, creación de CVP, término de las concesiones, internacionalización y nacionalización, sólo por mencionar algunos picos de este gráfico. Se tomaron, igualmente, medidas sobre el gas natural y se legisló abundantemente sobre bienes afectos a reversión, sobre reserva al Estado del mercado interno. PDVSA era admirada en el mundo, la política estaba fuera de sus puertas, se reinvertía en ella para mantener la producción. CITGO fue adquirida en 100 por ciento, así como la mitad de VEBA OEL, vendida la segunda y con el propósito de salir rápidamente de la primera, en un proceso que he llamado de venta de activos para evitar posibles sanciones económicas ante un zarpazo definitivo a la institucionalidad democrática.

Con el llamado paro petrolero fueron echados a la calles casi 20 mil funcionarios de nuestra empresa, se rompió lo que ellos habían denominado “meritocracia” y se sumió en serios problemas a la industria. Hoy podemos decir que PDVSA ha perdido capacidad de producción y de refinación, se ha entrado en un proceso extraño de canje petrolero por vaquillas y otros elementos, se usa el petróleo como arma política de penetración revolucionaria y se subsidia a numerosos países que, atraidos por el olor a dólares, aceptan incluirse en el proyecto “socialista” del actual gobierno.

Las estadísticas de producción señaladas por el gobierno no coinciden con las mencionadas por la OPEP ni por ningún organismo o publicación independiente que siga el negocio petrolero en el mundo. El personal empleado por PDVSA ha subido escandalosamente, convirtíendose en fuente de empleo burocrático. En efecto, ahora se senala en unos 97.591 empleados contra unos 69 mil existentes para el momento de la intervención grotesca despidiendo personal altamente calificado en cadena de TV y con un pito. Es decir, antes se producían 48 barriles por persona empleada, ahora 23 barriles por persona empleada.

Numerosas demandas cursan contra PDVSA con la amenaza de que los arbitrajes puedan costarnos ingentes sumas. PDVSA es inauditable y costará un largo esfuerzo volverla a su condición de productora de petróleo, a su eficiencia administrativa. Está pendiente hacerle justicia a los miles de compatriotas despedidos que hoy sirven en el exterior o que se quedaron dedicados a actividades muy distintas de aquellas para las cuales se formaron.

En el terreno de las decisiones políticas hay que separar de inmediato las funciones de Ministro de Minas y de Presidente de PDVSA. En este terreno es obvio, también, que no se pueden formular programas para un período de gobierno sino un plan que abarque un largo espacio de tiempo, sujeto a las correcciones necesarias sí, pero de largo aliento, por lo que deberá contar con un consenso básico. PDVSA necesitará una reorientación urgente para que se dedique a ser operador del negocio petrolero y energético, despojándola de inmediato de otras atribuciones y misiones con las que nada tiene que ver. Esas otras actividades, no abandonables, deben ir a los organismos específicos del Estado, por ejemplo los destinados al combate a la pobreza. Su reorganización debe ir hacia la creación de subdivisiones específicas. Hay que hacer una revisión muy cuidadosa de los convenios de suministro y de exploración de la Faja del Orinoco. PDVSA debe cotizar en la bolsa un bajo porcentaje de sus acciones. Y un planteamiento clave: es ahora cuando debemos alzar nuestra producción todo lo que podamos, por las condiciones del mercado y el proceso indetenible de sustitución de fuentes de energía. Deberemos fomentar la preparación de ingenieros, geólogos y químicos, además del rescate de nuestra gran riqueza humana en el área. En el plano ético debemos rescatar al Rómulo Betancourt de “Venezuela, política y petróleo” porque allí había un sueño, uno adaptable a este tiempo, pero bajo su ímpetu y visión transformadora.

Es menester una revisión cuidadosa de la estatización a que fueron sometidas, especialmente en el Zulia, numerosas empresas privadas prestadoras de servicio a la industria petrolera, porque con ello se cortó la iniciativa particular y se sometió a sus trabajadores a una situación irregular. Es necesario revitalizar la industria del gas y la petroquímica. La seguridad jurídica es esencial no sólo en el negocio petrolero sino en cualquier posibilidad de recepción de inversión extranjera que en otro texto señalé como condicionada a la transferencia tecnológica.

Responsablemente estimo que, si bien no se necesitan dotes adivinatorias para saber el estado en que el nuevo gobierno democrático encontrará a PDVSA, es temprano para emitir una opinión tajante de liquidarla y proceder a la construcción de un nueve ente petrolero. Seguramente PDVSA, o la nueva empresa, deberá ser de menor tamaño y con mayores alianzas con las universidades, centros de investigación y de enseñanza y a la infraestructura industrial nacional, tal como lo ha propuesto sabiamente “Gente del petróleo”. Hay que pensar también en la posibilidad de abrir sus acciones a la gente común, al venezolano que es realmente el dueño de la riqueza petrolera, con limitaciones por supuesto, para evitar una privatización que rechazamos de plano y tal como sucede con Ecopetrol y Petrobras.

He hablado de que enfrentamos la transición más difícil de nuestra historia y ello incluye, obviamente, a la industria petrolera. Habrá que garantizar de entrada la despolitización, el nombramiento de una nueva directiva de la Casa Matriz sujeta a calidad y competencia y dejarle a ella, sin interferencias, la designación directiva en sus diferentes categorías. Tal como también lo propone “Gente del petróleo” se hará esencial un acuerdo con los sindicatos petroleros, una garantía a socios, contratistas y proveedores de continuidad, aunque ello no obvie la detección de eventuales compromisos dañinos a los intereses nacionales. Hay que extender una invitación abierta a todos nuestros técnicos, geólogos e ingenieros, hoy desperdigados por 21 países, a un regreso que seguramente será imposible de atender por buena parte de ellos, ya que habrán adquirido compromisos irrenunciables, pero puedan regresar o no hay que otorgarle los beneficios de ley que le fueron negados arbitrariamente por este régimen. Igualmente debe garantizarse a los trabajadores incorporados después del 2002 que no habrá represalias políticas de ningún tipo y que sólo basta la competencia y calificación para mantenerse trabajando por el país desde el negocio petrolero.

Ciertamente la nueva directiva de PDVSA deberá tomar medidas técnicas y previsiones para garantizar la continuidad de las operaciones. Eso estará garantizado por la idoneidad y la presteza ejecutiva de los designados. La tarea será difícil y compleja, una que equivaldrá en la práctica a una renacionalización del petróleo. Lo propongo.

Proyecto Nacional para una Democracia del siglo XXI

El proyecto del presente régimen está contenido en el llamado “PROYECTO NACIONAL SIMÓN BOLÍVAR PRIMER PLAN SOCIALISTA -PPS-DESARROLLO ECONOMICO Y SOCIAL DE LA NACION 2007-2013”. Precisamente en el 2013 deberá tomar posesión el nuevo gobierno democrático y deberá establecer lo que comúnmente se ha denominado “Plan de la Nación”. Allí deberán estar los conceptos claves de un proyecto de país. Por la complejidad del tema lo abordaré en un largo texto que publicaré como un folleto separado. Hasta ahora he desarrollado un plan de gobierno, pero hay que enmarcarlo en el concepto general del país que se quiere y para eso hay que fijar los grandes lineamientos. Lo haré y lo propondré

teodulolopezm@yahoo.com

martes, 15 de marzo de 2011

La protección ambiental como instrumento de desarrollo sustentable: lo propongo





Teódulo López Meléndez

1. Movimiento social de concientización 2. Concepción inseparable de la diversidad humana 3. Fomento de empleos “verdes” 4. Revisión general de toda la legislación ambiental 5. Incorporación de la conservación ambiental al concepto de desarrollo sustentable 6. Conformación de la Oficina de Impacto Ambiental 7. Humanización de las ciudades. 8. Fortalecimiento de la investigación científica y tecnológica 9.Deducciones impositivas

Las cumbres sobre la salud del planeta giran en torno al calentamiento global y a las responsabilidades de los Estados. Se especula sobre los resultados, generalmente magros, y se aplazan las decisiones hasta la próxima cumbre.

Más allá de ellas es necesario que cada país genere un movimiento social destinado a proteger los recursos naturales y a adaptarse al cambio climático. Lo hemos vivido en Venezuela con las lluvias repentinas y hasta con el cambio de la temperatura.

Ese proceso de concientización debe abarcar muchas cosas, desde la electricidad y el agua potable hasta la violencia contra las mujeres. Lo que quiero significar es que el primer programa en materia ambiental es el de la concientización, uno que excede a los parámetros donde se le ha pretendido restringir para llegar hasta el uso del agua y de su ahorro, de la conciencia de los químicos contaminantes, del uso del transporte masivo en sustitución del auto privado, hasta el aprendizaje en la clasificación de desperdicios y del reciclaje.

Las agresiones contra el medio ambiente, la conservación de los espacios naturales y todos los elementos vinculados a este tema ya no son desconocidos por la generalidad de los ciudadanos. Las advertencias del ecologismo han logrado que la información llegue a ellos, pero ha faltado la instrumentación legal y técnica para la práctica de una política racional en la materia. Es más, ha faltado la conciencia de que la cuestión ecológica puede convertirse en una centralidad estratégica de fuerzas de emancipación social. Por una razón muy sencilla: exagerada o no, catastrofista o no, la denuncia ecológica ha mostrado, por ejemplo, la ruptura de una concepción lineal de la historia, del mito del progreso en ascenso indetenible y de la concepción del hombre como un individuo abstracto.

Ahora los programas de los partidos suelen incluir propuestas ecológicas, generalmente como una vulgar adaptación a la moda. Es precisamente esto lo que ha llevado a la aparición de los partidos “verdes” ya con fuerza política propia en varios países europeos, más el agregado de la insurgencia en Colombia que llegó hasta disputar la presidencia de la república. Los movimientos “verdes” plantean así cambios económicos-políticos para salvar al planeta, pero más allá de la constitución o no de partidos, más allá de que algunos políticos tradicionales asuman el nombre para buscar una salida a la opresión y exclusión a la que los someten los partidos tradicionales, es menester platearse en serio entre nosotros un programa de preservación del ambiente.

Hay que admitir que una política ecologista debe concebirse en un marco económico y en una concepción de la diversidad biológica inseparable de la diversidad humana. Es menester ubicar esta lucha en la concepción que se tiene del país y en la organización socio-política-cultural que se pretende para él. Concepciones como una economía que favorezca los empleos “verdes” y una apuesta decidida por las energías renovables, son indispensables, por lo que necesariamente hay que abordar el tema de la contaminación de nuestras ciudades y de una política destinada a su humanización.

El problema es de alta complejidad y debe incluir también la contaminación tanto en el agua como en el suelo como en el aire, la pérdida de capa fértil, la extinción de especies, la deforestación, la desertización, y las específicamente relacionadas con la salud humana, como olores, enfermedades crónicas, incapacidad laboral, y por supuesto las relacionadas con el mundo animal.

En Venezuela encontramos pocos textos legales sobre la materia, entre los cuales dos decretos presidenciales de 1990. El primero destinado a proteger lo que queda de las reservas forestales, autorizando el desalojo o reubicación de los ocupantes de tales reservas y de lotes boscosos y el del 5 de marzo del mismo año que prohíbe la realización de actividades contrarias a los fines de su creación en reservas forestales y lotes boscosos. Antes, en 1976, el decreto 1569 se prohibía el pago de indemnizaciones por desalojo de las reservas forestales. Más atrás tenemos la Ley Orgánica del Ambiente, de 1966 que establece una serie de parámetros generales en cuanto a señalar que la degradación ambiental será penada. La Ley Forestal de Suelo y Aguas y su reglamento también de 1966 destinada a la protección de los bosques. Existe la Ley Penal del Ambiente de 1992, así como la Ley para la Ordenación del Territorio de 1983.

El Ministerio del Ambiente deberá convocar a una comisión de los más reputados ambientalistas venezolanos, con participación de asesoría extranjera, para revisar, estudiar y actualizar toda nuestra legislación en la materia. Deberá conformarse la Oficina de Evaluación de Impacto Ambiental. Ya existe el decreto 1257 de 1996 sobre evaluación de actividades susceptibles de degradar el ambiente y se cubren actividades como minería, hidrocarburos, agroindustrias, camaroneras, disposición de desechos y otros, pero nos parece que no tiene la organización que proponemos. En medio de una burocracia lenta y pesada que se convierte en obstáculo al desarrollo de cualquier proyecto con permisología la más de las veces absurdas es menester no agregar otra, sino una expedita y clara. Además, agreguemos deducciones impositivas a inversiones destinadas a la protección del medio ambiente o que las incluyan.

Hay que incorporar las medidas de conservación ambiental al concepto de desarrollo sustentable, es decir, uno centrado sobre el hombre y no meramente sobre el crecimiento económico, uno sobre la erradicación de la pobreza y la obtención de la satisfacción de las necesidades básicas. Nos encontramos de nuevo con la educación, no sólo mediante intensivas campañas de concientización, sino también mediante el fortalecimiento de la investigación científica y tecnológica en materias ambientales.

Humanización de las ciudades

Hay que incluir la deshumanización de las ciudades dentro del tema ecológico porque llega hasta la concepción de la salud y al malestar social. Nuestras ciudades están fragmentadas, contaminadas y agresivas, unas donde se pasan horas para llegar al trabajo y devolverse a casa.

Hay barreras físicas, simbólicas y psicológicas, desniveles socio-económicos. La educación reaparece como búsqueda de armonía, de tolerancia, de justicia social y de solidaridad. Hay que recurrir a la práctica de la ciudad como entidad educadora en lucha compartida entre organismos nacionales y locales en la difusión de valores y de ideas para el cuidado de los espacios comunes, el respeto, el comportamiento de los conductores, la lucha contra las drogas y la conservación. He dicho anteriormente que los más pobres contaminan más porque no tienen como evitarlo y para su sobrevivencia deben afectar en manera creciente bienes primordiales.

La ciudad debe ser considerada como un ecosistema. Los aspectos culturales son un prerrequisito para enfrentar la tarea de humanización. El retardo injustificado e intencional de la elección de concejales es entre nosotros una muestra de perversión contra el Municipio en aras de un proyecto de reorganización territorial inaplicable. Hasta el Parque del Este, el maravilloso pulmón de Caracas, ha sido intervenido por causas políticas, como lo es la eliminación de una de las carabelas de Colón para sustituirlo por un proyecto que terminó en un inmenso hueco que ahora rellenan porque existen “otras prioridades”. Hay que unificar, sin olvidar variantes, las ordenanzas de protección ambiental y crear un Tribunal de Faltas Ambientales.

Enfrentar la situación de las zonas de “ranchos” será uno de los asuntos más complejos, pero la experiencia existente en otras naciones del mundo bien puede colocarnos en el camino correcto. Si partimos de la ciudad como eco-sistema la enfrentaremos, como todo lo de la ciudad en general, esto es, mirando los recursos vivificantes, la estructura física y la estructura social, la participación comunitaria.

Hay serios problemas de urbanismo. Nuestras ciudades han crecido anárquicamente, no se han construido vías internas en muchos años y capaces de absorber el pesado tráfico, pero tampoco se ha establecido un sistema de transporte colectivo que incentive al abandono diario del uso del automóvil particular. Los urbanistas tendrán que trabajar duro y las inversiones milmillonarias deberán llegar. Se dice fácil, pero la tarea de humanizar nuestras asfixiantes ciudades constituye un reto de inmensas proporciones, uno que incluye reformas urbanas, vialidad, pero también educación y cultura. El rompimiento de las barreras, el encuentro en los espacios adecuados para el compartir, el acceso a los medios comunes de desahogo y lo que algunos urbanistas han llamado “el espacio para la vida entre edificios” requerirá del mayor esfuerzo.

Es así, como expresamos algunas ideas sobre el ambiente. Como siempre, el político tiene ideas de lo que sueña ver realizado. Las materializarán los equipos de gobierno aptos y capaces. Lo propongo.

teodulolopezmm@yahoo.com

martes, 8 de marzo de 2011

Salud, base de la cohesión social: lo propongo





Teódulo López Meléndez

1. Seguridad Social como Derecho Humano 2. Sistema y subsistemas 3. Pensiones, salud, paro forzoso y capacitación laboral, de vivienda y política habitacional y de recreación 4. Programa de acceso de los no asegurados a los sistemas de salud y medicinas gratuitas 5. Implementación de la Ley Vigente de Seguridad Social 6. Sistema de atención médica a domicilio 7. Estadísticas de recursos humanos y materiales existentes 8. Regionalización de la Salud 9. Docencia y acuerdo con las universidades 10. Indicadores de calidad del servicio de salud 11. Creación del Consejo Nacional de Coordinación del Sistema Nacional de Salud 12. Legislación sobre productos farmacéuticos 13. Depósito estratégico de medicamentos

Universalmente se reconoce la Seguridad Social como un derecho humano de acceso al menos a una protección básica para satisfacer estados de necesidad. Es una política a ejecutar por el Estado y a ser llevada hasta los más necesitados. La expresión Seguridad Social ya fue usada por Bolívar en el Discurso de Angostura. El Departamento de Seguridad Social de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), Ginebra, en conjunto con el Centro Internacional de Formación de la OIT, con sede en Turín y la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS), en Ginebra, publicaron en 1991 un interesante documento titulado " Administración de la seguridad social". De este documento se transcribe: "Es la protección que la sociedad proporciona a sus miembros mediante una serie de medidas públicas, contra las privaciones económicas y sociales que, de no ser así, ocasionarían la desaparición o una fuerte reducción de los ingresos por causa de enfermedad, maternidad, accidente de trabajo o enfermedad laboral, desempleo, invalidez, vejez y muerte y también la protección en forma de asistencia médica y de ayuda a las familias con hijos". La Seguridad Social Integral tiene como fin proteger a los habitantes de la República de las contingencias de enfermedades y accidentes, sean o no de trabajo, cesantía, desempleo, maternidad, incapacidad temporal y parcial, invalidez, vejez, nupcialidad, muerte, sobrevivencia y cualquier otro riesgo que pueda ser objeto de previsión social, así como de las cargas derivadas de la vida familiar y las necesidades de vivienda, recreación que tiene todo ser humano.

El sistema debe estar organizado en subsistemas y dirigido por el Ministerio del Trabajo. Debe estar en subsistemas tales como pensiones, salud, paro forzoso y capacitación laboral, de vivienda y política habitacional y de recreación, entre otros. En el 2002 salió publicada en gaceta Oficial el nuevo régimen de seguridad social de Venezuela, la llamada LOSS. Asegura un régimen más incluyente y de aplicación universal, pero no se aplica, está en una especie de Vacatio Legis, situación inadmisible. Muy bien podemos partir de ese texto que es ley de la república, oír observaciones y lanzarnos a su implementación con todas las fuerzas del Estado. En este campo, inclusive más que en otros, asistimos a una desconcertante ausencia de voluntad política.

No obstante, se nos vienen a la mente algunas acciones mientras se edifica la seguridad social. El primer pensamiento es para nuestros grandes médicos que lucharon contra epidemias y las hicieron desaparecer y, el segundo, para una ausencia notable de estadísticas que nos permitan establecer programas sobre epidemias que reaparecen y en el marco de una política de prevención de enfermedades.

Uno de ellos debe ser el establecimiento inmediato de un programa de acceso de los no asegurados a los sistemas de salud y medicinas gratuitas y el establecimiento de un sistema de atención médica a domicilio que corra conjuntamente con el proyecto “Barrio Adentro”. Hay que regresar a la regionalización de la salud permitiendo a los entes regionales y locales la administración de los hospitales y centro de prestación de servicios todo enmarcado dentro del Plan Nacional de Salud. Como hablaba de las estadísticas hay que marchar hacia ellas para determinar los recursos existentes, humanos y materiales, y garantizar una atención primaria con claros conceptos en transiciones epidemiológicas, continuidad de la atención y evaluación de tecnologías sanitarias. No dejo de incluir una reorganización administrativa, una logística y proyectos realizables de atención integral y de reformas e intervenciones en el el sistema de salud público.

La regionalización debe permitir el incremento de la capacidad operativa de los sistemas, la descentralización administrativa y, sobre todo, la participación de la comunidad en la solución de sus propios problemas de salud. Se ha tratado, demagógicamente, de enfrentar dos supuestos tipos de médicos, se ha permitido el cierre de numerosos centros de Barrio Adentro y se ha olvidado el mantenimiento de hospitales públicos y de suministro de insumos. La única respuesta posible es el de la eficiencia, el de organizar mecanismos de mantenimiento y de una certera política de adquisiciones y distribución de medicamentos.

Al parecer en este país venezolano no es que las estadísticas no estén en registros de computadora, pues parece que en muchos casos ni en el papel. Se me dice que no hay catastro actualizado, que no se cuenta con registro eficiente de insumos y menos con sistemas que permitan detectar en tiempo real focos epidemiológicos y calcular la expansión.
Un asunto que hay que tomar muy en cuenta es el de docencia. En primer lugar hay que involucrar a las universidades en el desarrollo del Plan Nacional de Salud y una cuidadosa evaluación de los egresados de algunas instituciones sobre las cuales caben dudas razonables. De esta manera cualquier designación en direcciones o subdirecciones de centros de salud deberá ser hecha por concurso.

Otro asunto prioritario es el aumento de la calidad del servicio prestado lo que se puede lograr mediante una estrategia adecuada a cada nivel de complejidad y obtener así indicadores en cada sitio de prevención, de hospitalización y de intervención sanitaria. Hemos hablado de la participación comunitaria por lo que debe haber programas de calidad participativa. Sugerimos, así mismo, la descentralización de las compras, para evitar corrupción o pérdida de material, la cual debe estar sometida a fiscalización.

En definitiva, para quienes no somos expertos en esta área compleja de la salud, nos cabe plantear que lo que queremos es hacer de la atención sanitaria un valor de cohesión social. Hemos hablado de descentralización de la salud para lo cual deben tener injerencia los cinco polos de desarrollo regional planteados en nuestro primer texto programático, con unas bases y coordinación general, por lo que planteamos la creación de un Consejo de coordinación del Sistema Nacional de Salud presidido por el Ministro de Salud, con representaciones de las regiones y de los sectores empresarial y sindical.

Creemos, además, que es obligación legislar sobre los productos farmacéuticos para evaluar y autorizar medicamentos y productos sanitarios en general. Es menester una fijación convenida de precios. Ante las emergencias constantes de solicitudes que vemos en las redes sociales es absolutamente imprescindible la creación de un depósito estratégico de medicamentos y productos necesarios para casos extremos y, sobre todo, para emergencias y catástrofes naturales.

Son algunas ideas generales. Como siempre lo digo, el político tiene el concepto general de lo que quiere y los equipos de gobierno se encargan de implementar sus ideas. Cuando logremos que la población se sienta satisfecha del servicio público de salud habremos establecido una base fuerte a la cohesión social. Lo propongo.

teodulolopezm@yahoo.com

martes, 1 de marzo de 2011

Lucha contra la pobreza: lo propongo





Teódulo López Meléndez

1. Ministerio de Lucha Contra la Pobreza 2. Enfoque integral 3. Batalla contra la segregación social y exclusión 4. Prioridad a la mujer 5. Focalización 6. Microempresa y microcrédito 7. Ley de Desarrollo Social 8. Programa nacional de solidaridad 9. Autogestión comunitaria

Los esfuerzos de la Campaña del Milenio de las Naciones Unidas establecen para 2015 objetivos ambiciosos como la reducción drástica de las personas que sufren hambre, la de las personas cuyos ingresos son inferiores a un dólar diario y el empleo productivo y trabajo digno para todos, incluyendo mujeres y jóvenes. He allí los propósitos de la Cumbre del Milenio, objetivos en los que se ha avanzado, no sin variantes en diversas partes del planeta.

Mucho se ha discutido sobre el concepto mismo de pobreza, uno especialmente centrado en lo económico, pero con implicaciones políticas y sociológicas. Ser pobre es tener la imposibilidad de acceso a la satisfacción de las necesidades físicas y psíquicas básicas. Ello incluye alimentación, vivienda, educación, salud y agua potable, uno de los problemas de este milenio. Se agregan especificaciones como segregación social y exclusión. Los objetivos del Desarrollo del Milenio han trazado planes y coordinaciones, manejo de los recursos, programas realistas, maximización de la eficacia del gasto público.

Es evidente que la lucha contra la pobreza requiere un enfoque integral pues no podemos limitarla a la falta de ingresos sino ubicarla en la falta de oportunidades, de seguridad y participación en las decisiones. Tiene, además, implicaciones de comercio internacional y de alivio de la deuda. En lo específico venezolano creemos que debemos acelerar ese combate desde dos ángulos prioritarios: centrarlo en la mujer y en los programas microfinancieros y de desarrollo local, lo que debemos enmarcar en una Ley General de Desarrollo Social. Debemos crear un Comité Técnico de Medición de la Pobreza para ir controlando los avances o retrocesos y un cuerpo político que maneje los programas con la más absoluta prioridad del Estado. Bien puede oírse a los organismos internacionales o aprovechar recursos por ellos puestos al servicio del Plan del Milenio, pero Venezuela debe especificar programas, unos que deben estar muy lejos de cualquier intento de manipulación política.

Soy enemigo de crear ministerios y creo que habrá que eliminar unos cuantos, pero en el caso específico estoy inclinado a la creación del Ministerio de Lucha contra la Pobreza, no sólo para poner el énfasis en un programa prioritario del Estado sino para que tenga la fuerza política de coordinar dependencias, pues habrá que apelar a todas las centrales, pero también a las regionales y a las locales. Hay que implicar a todos los grados del poder, pues pienso que lo que debemos adelantar es una focalización. Esto es, censo por barrio o localidad de las habilidades que puedan ser objeto de organización productiva y la recurrencia inmediata al microcrédito. Creo que este programa debe centrarse en las mujeres. Hablo de proyectos de todo tipo, de una imaginación alimentada por los funcionarios que realicen las investigaciones y de un sistema de préstamos tales como los implementados de manera más que exitosa por el Banco de los Pobres de Bangladesh y que mereció a su titular el Premio Nobel de Economía. Hablo de las zonas urbanas y reconozco las diferencias con los programas a implementar en las rurales, pero hay suficientes experiencias para desarrollar planes. El Estado da infraestructura, desde caminos hasta servicios de salud, pero debe ser la gente, con toda la asistencia necesaria, la que vaya a la capacitación y empleo cooperativo para el fomento de los recursos naturales y hasta el establecimiento de casas-escuelas para niños de estas zonas marginadas.

Propongo trazar un Programa Nacional de Solidaridad para involucrar no sólo a la empresa privada sino a la población toda, como para aprovechar oportunidades de empleo y capacitación voluntaria e implementar un método de trabajo comunitario entendible por la gente que muestre solidaridad. No se trata de asistencia, se trata de ayuda estructural y además condicionada: para hacerse beneficiario se pone como condición la asistencia de los niños a la escuela. Es mi principio general: todo el que quiere reivindicaciones deberá pagarlas con su superación personal.

Mucho se habla de la pequeña y mediana empresa, pero nadie se refiere a la microempresa que creo una de las armas claves para enfrentar el tema. Y la prioridad en este campo deben ser las mujeres. Cuando hablo de mujeres es obvio que estoy pensando en los niños. Debemos ir hacia el análisis socioeconómico de región por región, de zona por zona, de barrio por barrio y una cosa sumamente importante: la identificación de los patrones culturales y el consecuencial estilo de vida imperante en cada sitio, la determinación de programas sobre esos sitios con pobreza absoluta o pobreza relativa, la especificación sobre pobreza educativa y la pobreza de servicios y la pobreza de seguridad social. Vacunación, contaminación, limpieza urbana, nutrición, evaluación de antecedentes de enfermedades, evaluación de criminalidad. La lucha contra la pobreza es compleja y requiere como he dicho, de un organismo específico. Entre nosotros, quien ha dedicado más tiempo y esfuerzo al estudio ha sido Luis Pedro España y su equipo de investigación. Sus aportes deberán ser tomados muy en cuenta.

Hay que partir del desarrollo humano y ello incluye libertad política, económica y social que conlleve al respeto por sí mismo y la consecuencial conversión en actores de su propio destino, del de la comunidad a la cual se pertenece y de la nación toda. En algunas ciudades de Colombia podría haber sonado como estrambótico la colocación de bibliotecas en las zonas más pobres, con sus computadoras y su acceso al mundo de hoy, pero dio resultado. El desarrollo humano es aprendizaje. Aquí se trata de fomentar la movilidad social ascendente y la introducción de educación y cultura es una fuerza impulsora del desarrollo. Es más, deben considerarse ambas como derechos humanos. Hay que incentivar a la comunidad como punto de partida, como generadora de acción, en consecuencia debe tener poder de decisión. La autogestión comunitaria implica organización hacia su propio desarrollo. Ya basta de esperarlo todo, es menester incentivarlos a usar todo lo que tiene, desde su grado educativo hasta sus habilidades, desde su capacidad de organización hasta la seguridad de que sus acciones harán de la ciudad una incluyente.

Un político tiene las ideas generales. Los expertos las interpretan y las llevan a planes específicos. Estas son maneras de luchar contra la pobreza. Lo propongo.

teodulolopezm@yahoo.com