miércoles, 29 de abril de 2009

Fin de la comedia



http://www.scribd.com/doc/14774664/Fin-de-La-Comedia


Fin de la comedia contiene los cinco poemarios escritos por Teódulo López Meléndez desde el año 2000 hasta la fecha, a saber, El silencio anterior, La edad de siempre (Premio Paralelo Sur de Poesía 2006, Barcelona España), La herida más cercana, La forma del ensayo y Oriundo.


Fin de la comedia es un desprendimiento de las ataduras terrestres para marchar hacia los límites de un universo que ocupa el espacio de la nada. A sus bordes se asoma y a pesar de la inutilidad de la palabra procura con ella disolverse en la inmensidad, una donde la flotación incorpórea permite la visión de la totalidad y la integración a una fuerza universal que canta otro lengiuaje, el primigenio.

sábado, 25 de abril de 2009

En agonía / Un libro de nuestro (confuso) tiempo



Lagos Nilsson


www.surysur.net

Se lee en la contratapa de la edición impresa: "En agonía es un cuadro despiadado y terrible de Venezuela. Para describirlo, Teódulo López Meléndez recurre al iluminado alegato de un sabio que lucha por salvaguardar la palabra y recuperar el silencio en medio del imperio de la vulgaridad y la incultura vociferantes que lo circunscriben bajo el apelativo revolucionario en el pleno siglo XXI venezolano".

Puede ser; mas también puede ser que la novela refleje un imagen más compleja. Y en cierta forma terrible.

Algo, preliminarmente, debe decirse del autor –abogado, poeta, periodista, ensayista, traductor–: nunca elige los caminos fáciles; la soledad suya no es un estado de ánimo, no obedece al "rechazo y me voy" de las tormentas románticas. TLM rechaza, cierto; pero batalla. Y En agonía es el campo elegido para esa batalla, de ahí que casi a cinco años de publicado, la casa editora vuelva a ponerlo en circulación.

Metáfora: tal vez haya que colgar a alguien por sus ideas. Nuestra especie es ducha en eso: se mata por gloria, por riqueza, para "salvar a los pueblos", para conquistar otros pueblos, por ideas y por falta de ideas; se mata porque da la gana de matar, y la religión, el deporte, la ambición o la política no son sino los medios que entregan el gatillo o la cuerda, el potro del tormento o el misil teleguiado.

La pregunta, así, es: ¿se condena o ensalza a un escritor por sus ideas? Digámoslo de una vez: sí, es lo habitual.

Hecha la advertencia cabe –y aquí no hay metáfora alguna– decir que quizá deba, leerse este libro como una diatriba feroz contra el socialismo del siglo XXI y la revolución bolivariana. No es menor –tal vez menos evidente– el libelo implícito que denuncia el "estado de las cosas" que hizo germinar la realidad que a TLM duele. Pero ¡cuidado!: cualquier representación de un realidad deja fuera del marco parte de esa realidad.

El concepto de aristocracia fluye a través de la historia –de la historia humana, de los grupos humanos y de esta novela– y es más fuerte cuando se lo precisa más allá de eventuales derechos divinos y de sangre.

También suele ser excluyente. Un tango dedicado al bandoneonista Aníbal Troilo establece una "aristocracia arrabalera" con tanta propiedad como el arte de apropiarse, explotar y matar consagró una "de la espada". Los alquimistas pasado el medievo fueron más allá: sostenían que bastaba con saber de sus trabajos –saber en realidad que eran ellos sabios–para que a esa persona se le facilitara el progreso espiritual; en su mayoría eran alquimistas cristianos... En su raíz el término aristocracia marca una diferencia que significa superioridad.

Sea como característica de clase, sea como regodeo sectario, lo aristocrático se mide y mide al que está afuera según parámetros imposibles de soslayar y que no admiten comparación. La aristocracia es un estado del alma, y resulta inútil plantearse la disyuntiva de si se logra ese estado a partir de las condiciones objetivas que informan la vida del aristócrata o si su ser lo condiciona el mundo que habita.

Se lee también en la contratapa: "Es también la síntesis documental y literaria de los peligros que acechan al humanismo y que amenazan con convertir al hombre en excrescencia decimonónica, por la vía del retroceso histórico o en híbrido cibernético en aras del progreso tecnológico futurista". Hasta aquí las reflexiones muy generales que surgen tras una primera lectura de En agonía.

Dice TLM entrando a novelar: "No, no comenzaba nada, ni siglo ni milenio. El mundo había terminado en algún punto indefinido. Precisarlo era una absoluta sandez". Sin embargo el precisamiento del mundo es, creemos, la médula de la escritura del libro que nos ocupa.

Como no lo había hecho en sus obras literarias de ficción, en esta novela es donde (mejor o peor, según la óptica) el necesario y riguroso desvarío literario se encima y fluye a parejas con la voluntad ensayística que en otros textos ha demostrado el autor.

Afirmaban los ingleses cuando estaban a la cabeza de Europa y podían decir que mar inglés eran todos los de la Tierra, que para calibrar a un hombre había que ver no bajo qué bandera luchaba, sino cómo peleaba por ella –una manera casi elegante de justificar piraterías, invasiones y masacres, por una parte, y por otra un canto al individualismo relativista–. Puestos en el lugar de ese observador, entonces, no cabe sino decir que TLM es valiente al asaltar a contrapelo su tiempo.

Está intacta la prosa –a ratos difícil, a ratos recargada, a ratos diáfana, siempre exigente– de novelas anteriores: Selinunte, El efímero paso de la eternidad, La forma del mundo o El intedetrminado de cabeza de bronce (quizá su obra más lograda), pero si en aquellas la ficción envolvía la entrega ideológica –los valores, la estética, la nostalgia y lo utópico– En agonía lo ficcional está al servicio neto de lo ideológico:

"Le quedaba la realidad histórica, esa sí que podía ser narrada y las palabras fáciles de encontrar. Corrupción, robos, malversación, militares corruptos, políticos ladrones, dictadura, pillaje. Pero no bastaba. La preocupación trascendente, la intemporal, la visión sumergida en lo que sería el gran tránsito de lo humano hacia la nueva densidad, debía ser plasmada y era allí donde las palabras se mostraban en toda su flaqueza. La tragedia del entorno terminaría alguna vez, todas las tragedias siempre terminaban aunque los hombres comenzaran otras para vivir en un eterno presente trágico".

¿Condenar al autor –y la obra– porque se trata –para usar la terminología venezolana actual– de un "escuálido"? ¿Quizá un sedicente golpìsta? ¿Un reaccionario? ¿Un ciego ilustrado? O, al revés, ¿aplaudirlo porque representa lo verdaderamenme democrático frente a los recién llegados instalados en los municipios y Miraflores? ¿Porque en él –y la obra– campean los valores del más craso humanismo? ¿Porque su cultura es libresca y utiliza sin problemas tetrasílabos? ¿Tal vez porque es blanco?

Sostuvimos en el primer párrafo de esta breve reseña que podría tal vez encontrarse algo terrible en la novela. Y es esto: no más allá, sino por causa de las contingencias sociales y políticas que palpitan en Venezuela, e independientemente del pensamiento del autor y sus eventuales detractores o claque, En agonía nos pone de golpe frente a un monstruo develado: el tránsito de una sociedad conocida, y por tanto descriptible, a otra que todavía no muestra su forma ni sus estructuras.

Como piensa un personaje: "La realidad real es siempre el vómito de un tiempo específico". TLM intentó una obra política –no exenta de méritos literarios–; como un navío más allá del puerto y de las rutas de navegación, pretendió una crítica y barrer con las piezas del tablero para armar otro juego (en otro tablero y con otras piezas). No lo consiguió.

Le fue imposible ir más allá de la circunstancia y las agonías de la transición; quizá olvidó –es posible que lo haya olvidado– que los períodos de transición histórica (como aquellos entre el Negro y la Obra al Blanco –o de ésta a la roja– en alquimia), suelen exceder largamente los cánones de las medidas de las generaciones envueltas en esa transición.

Notable resulta en todo caso "la historia novelada de un escritor desdoblado en la alteridad de sus personajes como juego especular simultáneamente veraz, delirante y onírico". Una historia que además prueba no se terminó "la época de los grandes relatos que explicaban la historia".

Teódulo López Meléndez, En agonía.

Editorial Ala de Cuervo, Caracas 2005, 241 págs.

www.aladecuervo.net

viernes, 17 de abril de 2009

Viaje en la comedia




"Viaje en la comedia comprende una antología de la obra poética de Teódulo López Meléndez hasta el año 2000. Abarca lo más significativo de sus cinco poemarios publicados hasta entonces: Alienación itinerante, Los Folios del engaño, Mestas, Mesticia y Logogrifo, más la inclusión completa de dos libros inéditos: Mester y La muralla del último farol. El título escogido por el autor revela una percepción de la vida y una concepción de la lñiteratura que el ensayista venezolano Ennio Jiménez Emán desglosa minuciosamente en el prólogo, con un estudio, libro a libro, de la trayectoria de López Meléndez, conocido también como cuentista, novelista, ensayista y traductor".

Bájelo gratuiitamente en alguna de esta dos opciones:

http://www.scribd.com/doc/14292620/Viaje-en-La-Comedia

e-book: http://documents.scribd.com/docs/2cg1vq301nexayv833hb.pdf

jueves, 16 de abril de 2009

POEMA EN CATALÁN







TEÓDULO LÓPEZ MELÉNDEZ

(TRADUCCIÓN PERE BESSÓ)


DANSA

Ella dansà
des de la carn sense pell

damunt d’una mà meua
que l’alçava
a buscar
el timpà del temps

El meu cap
es feia ventre seu
i el meu altre braç
cavalcava les plantes

Ella resplendia
clorofil•la desmai
boca que baixava
buscant-me adins

miércoles, 15 de abril de 2009

Algunos poemas en inglés



Ilustración: Leo Lobos (Chile)



Teódulo López Meléndez



MEDITATION


The birds obey
the mandate
to round dociles
over the particles of light
I cogitate and write
over the blind
limitation of life


TO BE READ IN THE UNIQUE VISIT

Home may not be called
this insuperable place
where-in be in need
I don´t inhabit myself
words are nor writen
only read
in the unique visit


TRANSPARENCE

Distant
can be seen
from the water of a creek
only its murmur
Rare are the visit
no images
to identify
The drop dances
in transparence

domingo, 12 de abril de 2009

BIFFA (Viejos poemas en italiano)






Teódulo López Meléndez


I

Incerteza

Uno sparo

questo pomeriggio di freddo
mi assassina.

Un azurro impossibile

sula pergola
cade
miriade.

Non so se sopravviveré
all´ombra
mostro
che avanza.


Questa clausura

Questa clausura, inenarrabile, terremoto immobile
passeggia
in me.


Regalo rotto

É tanto dura la notte
sillaba l´ululato del cane
una diaspora

la mia ombra

Intorno
questa oscuritá

L´infermitá
mi ottura le orecchie

di rocce
corpo nudo
l´umiditá

regalo rotto.


Farfalla morta

Ho cominciato:
una farfalla morta
l´aurora.

Tale il vento

Tense corde
nel fango

guardo, i va e vieni
del veleno.

Grido di cactus.

Davanti alla montagna chissá
in punta di piedi tale il vento

di serpenti.


Tristezza

Un fazzoletto il freddo

Tristezza,
come la recita Ungaretti
di Vinicus de Moraes
nel disco che ella mi diede in Roma.

Mi bendo la mandibola
scuoto
effervesco.


Semi neri

Triste sono,
pianta di nespolo,

semi neri
che vedo
cieco come sono
triste


Questa notte

Questa notte é un´arca di naufragi.
Pesa
Mi sento come a Ischia, vomitando tosse. Uguale
Serpente marino
questa notte
o la faccio mi amica
o mi ammazza
questa notte.


Paura

Sembrano coltelli carnefici
qui
nella solitudine della sera
i becchi delle ombre.
Traggo
dal tuo armadio
foulard che volano.
Un po´di luce
ti siluetta nela mia gola.


La testa di Chaikovsky

Se torni a Viena
portami la testa de Chaikovsky

compramela
dalla tua nuditá
solo le calze di seta
coprano le tue gambe


Silenzio

Non ci somo rumori
la cittá si é svuotata

solo la mia tristezza
silenciosa

pneumatica

vorrei uno scoppio di pazzia
peró lei é poderosa
qual cotone
qual ferita


Silenzio

La tua carne nei piccoli templi
non bagnò i miei capelli nella sera
ed io illanguidìi sulle terrazze
e l mie mani stettero silenti
e le tue mi negarono alimenti


Confessione

Lo confesso: il mio sangue fugge,
corre fluido
sulle pietre che restano
di questo sottomondo di muri diroccati.


II



Ricordato sia che venne dal mare

1

La volontá dei carboni nasconde i giocattoli in uno scolatoio nelle sabbie. Non crascitano le piume in mezzo alle gambe. Le dita si raccolgono verso le mani lentamente ma inevitabilmente. Le tormente si sentono nel colle. Le parole rimangono piccole e inutili, mormorano e cadono stanche. Le parole si infiacchiscono come una nonna vecchia.

2

Le parole si risentono delle missioni che diamo. Le parole si rattrapiscono come materia che retorna alla terra. C´e una pace di pareti spaccate. Le tartarughe escono agli orti e trascinano dalle zampe le parole. Le tartarughe invadono e danno in prestito le loro croase di plastica e tegole.

3

In tutti i pomeriggi di tutti i giorni mi sono seduto ad aspettare la pace che sempre mi arriva. La pace mi é imposta. La pace che mi arriva equivale a partenza dietro alle lumache e la tartarughe mi lasciano le loro croase caricate di spezie. La pace mi é imposta. Mi domando al cadere in seno ai miei duri protettori se la pace che mi hanno dato non equivale a pena.


4

Nei pomeriggi seduto in attesa chiedo ai mari se i miei piedi ammessi sarebbero a camminare ortaggi e a scolpire manghiere. Nella pace delle mie braccia cadute domando ai mari se il sale é buono a restituire la forza alle parole. Domando alla volta che un gabbiano rifinisce perché m´impegno a dare alle parole potenza di linterna.

5

Il mio passo é molto lento. I cammini li so a memoria, peró la mia crosta pesa. Il mio paso é tardivo. La mia testa si bamboleggia col ritmo di yo-yo di bambino. El mio paso non stanca, manca di effetto, ma lascia pendoli al mio raccoglimento e dá odore di insetto alle mie canzoni.

6

Mi approprio delle felci. Unicellulare é la mia pace nei confini. Qualcuno mi ha detto di una parola che strega, di una parola che all´invocarla avvicina ai confini e apre le ostriche e annoda i tentacoli dei grande pesci. Qualcuno mi ha detto di questa parola e mi lancio dalle mie rive nei pomeriggi quieti quando aspetto la pace che sempre mi arriva. Qualcuno mi ha detto ed io sempre mergoglio; porto scanfandro e tubi, porto vestito leggero, porto licheni, porto incantesimi, porto nelle braccia peso, membrana porto tra le dita. Gli abitanti della pace marina guardano il cristallo del mio scafandro e scoprono che porto un globo da pesci al posto dal viso.


Dalle tegole

1

Le tegole non ci stanno con la testa. Le criniere si tessono da sole permettendo la discesa dalle vigilie. Troveremmo un nuevo albero se tagliassimo con esse a ogni fioritura. Ho paura che non sia pratico decimare l´albero.

2

La carne degli insetti bruciati nella pira delle zavorre emette fumo nerazzurro, mi fu detto quando conducevo le formiche al disastro.


3

In veritá le fiorature non sono nuove. I movimenti hanno a che vedere con la rotazione della terra. Le gambe mi crebbero senza che me ne rendessi conto.

4

Il vomito che abbandona el mio ombelico e continua verso il pube di lei é grigiaceo ed ha il fervore della materia morta.


5

La coda di questa serpe crece ad albero e le sue radici mi alzano i molari. Condimento di tegole che apre campo a fioriture ed emigra portando le mie mucose a una certezza che non molla.

6

Dovrá essere un giallo qualsiasi di una mattina qualsiasi. Dovrá sbocciare quando la luna colmi e affiori dai ventri melma. La pianura dovrá essere coperta di nastrini di girasole con lingua. Dovrá essere uno scalpello che sporga dal ventre di lei. Dovrá essere lei portando i seminati accovacciata in attesa. Che non graffino il suo ventre le lame dell´erba secca.


7

I porta-fogli faranno processione di strie. Sono cresciute nelle pozzanghere rane nere. Domani sará presto quando le tegole ricevano le orine delle botteghe. La processione si fa lunga come la semenza. I portaestandarti recano arrotolate le carovane. I porta-rotte si accrescono di telline. Dovrá venire rogo dagli insetti afferrati potando la vasta semina.


Venti

1

Nel silenzio, piccolo mostro saltamonti di questa campagna annegata, sto con la parola vento. Oscuri i sensi dell´esilio e altezzosa la memoria, bambino coi verdi fermi, fermentate con le viti succose. Odoro di uomo che il vento sparge.



2

Di umiliazioni i giorni. So a fumo nero di carne di fiume e di acqua di fonte. Vulnerabili i cielo oscuri portano con sé denti e unghie. Si spaccano le luci e ripeto a cantilena i nomi. Aizzo i cani a pasturare i venti. Senza un grido si bruciano.


3

Gli odori presento sostituendo la pioggia. Nelle coste della terra lontana s´impenna l´acqua. Misteriosi animali marciano negli occhi con cui avvolgo i miei piedi. Conto in risposta le strie nelle nubi. Scrivo una letrera dove la parola vento secca.



Sulla domenica battono tamburi i nodi d´erba

1

Una sciarpa aspetto dalle alghe. Una stria spunta nel piumaggio del vespro. Roditore, l´asfalto. Le tempeste, dita sulle polvere, immanenze. Raffica, conduttura dal lungo collo. Le scale si sfogliano. Legge al piccolo e beve liquore raggrinzito, di cera. Nelle valige tratti informi e nei tendini fari, per scrutare.

2

Il letto, transparente. I pescatori, raffica. Di sale le attese. Dimorano pellicani sulla tavola dell´oscuritá. Comincia appena, senza mai riposare. Prescribo collage agli itinerari di ogni mattina. Canale di mercurio, sulla mappa. I leoni d´acqua mangiano il fuoco dell´alta montagna. Mezzo giorno carico di scrittura lunga.

3

Tracce di muratori, canzoni e polvere, concerto nocturno. Pago gli sprechi del tempo. Nell´oscuritá i gesti, pazzia pirata. Da lontani inverni astratta si bagna. É lunga la notte, spalle stracche. Le foglie si spaccano confuse. Un segno, almeno, nell´odore della misura umana. Sulla domenica battono tamburi i nodi d´erba.



Davanti al viaggio dell´autunno

1

Non c´e pietá in questo silenzio. Veloci i grigi sulla fredda sensazione dei ponenti. Sui rami scivola una forbice. La malinconia fa dimora nei vicoli del pomeriggio.

2

Si alzano i sudori delle paure nell´ammicco delle piccole casse. la nave é carichata di goles cavate e cicale. La tristezza stampa le piastrelle per le piazze. La mia voce, punticchiata d´isole che si saggiano.

3

La luce sola se ne rimane dietro al fumo delle stoppie. Superficie guadagna l´acido di un musicista che scaccia le tenebre. Devo andarmene ora, l´autunno comincia ed é di nuevo quel suo viso di pelle fresca.


Ombre


1

Le ombre allungate dell´autunno in questa rossa ferita della fretta aperta. Di amianto i silenzi che inseguo fino alla terra fra gli alberi. La mia, nel prato cucita dalla pioggia.

2

Silenzio, ti si adossano gli auguri qual calma inclinazione. Ombre, di voi si dice nella memoria giorno inginocchiato. Nelle pareti del fogliame il calcare fronteggia il dormiveglia.


3

Il frascame al centro anticipa la penombra per l´acredine dell´acqua effimera. Povera stanchezza mia, ci si dovrá alzare alla nuova mattina.


Uscita in compimento degli accordi

1

I sentieri, abbandono la strettezza della calce per odorare emanazioni e interrogare altre lingue. Nei colori che arrivano, i capricci dell´acqua. Uomini e barca, non so se saranno capaci di vedermi, invisibile, d´aria.

2

Identifico delle rocce le antiche incisioni. Sono evidenti le intenzioni della finitudine e l´efficacia degli olii. Non posso togliermi lo iodio dalle vertebre e la visione di gocce conformando una conchiglia.

3

Nubi e tentativi, lunghezza. Riesco a vedere il nascente e le foche. C´e un freddo di spugne, una lassitudine. Non ho dubbi su traslati e spazio. Semino saliva, non so fare altro. Le mie braccia, fregiate di nastri.

4

Si annegano i corridoi di fretta e liscezza. I mosaici furono collocati al primo gonfiore delle pupille. Nelle palpebre, i giri fatti. Inerte, nelle linee della mano, il mio occhio, processo accordato alla mia carne.


In quel luogo

1

Strani gli avvenimenti del mare, certi i rami degli alberi. Gli uccelli, gli albori alla sera.


2

Vegetazione, all´entrata dei voli. La spirale é dura come gli scogli che frangono la marea.

3

La spuma, ove sempre. Sono dimagriti si, i gusci. Con stanchezza li restituisco al mare affinché tornino.

4

In quel luego morire sarebbe lungo interminabile eterno.



Morire sul serio, ancora…

1

Si approssima il giorno, spaventosa la luce. Gli alberi torneranno alle rive. Le domande finiranno vuote. La vita non é questo, erba cresciuta.

2

Non fingo la paura, giá c´erano fazzoletti annodati al collo dei lupi. I deserti, circostanze, purghe d´intervalli.

3

Morire sul serio, ancora. Abile pazzia, ugual fulmine mi scuote. Salivo, sta per cominciare, non si ripeta. Gli occhi scavati, in questo addio.



Un sibilo di silueta

1

Tracce serpegianti i parasole sulla grida dove forma volta il vento. La serpe é solitaria nella carne arenosa. Sto messo sotto i tetti grigi alzati dallo sprofondamento delle coste e dai miei viaggi al silicio appiccicato al torace delle onde.


2

Le tendine si smuovono con vagiti plasmati alle forme nei venti dell´inizio. Il rumore, strazzio. Oh, tempesta, fuga, ti guardo dal ritiro delle alghe e dalle forme propizie che avanzano sulla scogliera.

3

Le barbe crescono ramate dalle maschere che le nubi assumono e un dettato s´apre nei fiaschi di colori dei viaggiatori delle acque. I legni divengono smorfie ai cammini della cera e alla fila di palpebre gonfie. Nella pelle della fronte delle folgie gioca con il vento uno stelo.

4

Cerco l´acquiescenza quando i dadi freddi scivolano la pendente. Il sale si condensa nel cuoio di liquore di convento e s´ilfilza qual filo sosteniendo i bordi delle labbra. Oh, orizzontale ondulazione, fende l´aria un sibilo di siluetta che si inclina qual gabbiano.


Poema da un camino condiviso

1

Pino, persiste dall luci intermittenti verso le solitudine. Nelle radici, chiocciole. Modifico la disposizione dei mobili. Converso a lungo con i legni e gli ombrelli appendo nei crepitii.

2

Il parché scricchiola con vecchi movimenti. Le canzoni, salsedine. L´odore, dai tappeti. Ingoio intero dall´eucalipto. Mi siedo ad aspettare i fichi e ascolto nomi e sagnalazioni.


3

Tangibili i bruchi nella tavola che seguo e nelle ginocchia le angustie ordinarie. Le pareti con eruzioni e le mie gengive con i dubbi. Accetti farsi fumo e riempia la mia stanza. Dispongo i lividi sorgano solo dalla mia insensatezza sulle vene.

4

Scrivo somerso di bosco. Hanno cambiado di grossore i grani della terra. Cerco suoni rochi e il tessuto. procuro una striscia di pelle per sostenere la spuma allacciata alla mia fronte.

5

Abbevero colazioni impanate di arena. Scrivo nella lava dell´ombelico verticale. Nelle banchine ricevo gli odori e le pelli. Dalla lengua appena appresa mi bevo la bottiglia.

6

Rinoceronte, acque temperate del suo corpo. Mi alzo, rizzato fino alla certezza. Si installó vicina al mio camino dando voce alla legna. Canto l´ubriachezza che mi resta.


Visita appena

1

La nostra immagine, ruzzano. Mi apparento alle ali contate. Piante gambute, saccheggio ogni memoria. I tucani s´ arrotolano, la montagna muta, la cittá ti ha visto. É fuggito il tigre a terreno tuo.

2

Sabbietta, la veglia. Mastico avocato, silenzio estenuante del ramo immobile. Mutezza negli uccelli, nessuno mi chiede di sapere dei canti né canti esistono.

3

No alle comete di code di tempie, no allo stupore, manca. Foró questa valle, visita appena, torneo di semina di olio caldo. Tremo, non morde. Anticipata, la notte.


Leggo la mia storia

1

Leggo la mia storia mutata in un istante. Ascolto e una lontanaza di volti mi si avvicina allo spegnimento deglo occhi.

2

Accendo la gola, piove in avanti. Il volto di un nano, il seno di una ragazza, chiudo, tubo metallico di un sigaro.

3

Essere giovane fu triste, uomo sul calice aperto le acque. Il silenzio é adesso balsamo, lingua bianca.

martes, 7 de abril de 2009

El aprendiz de brujo






por Teódulo López Meléndez

El investigador y técnico italiano Giampaolo Giuliani predijo el terremoto que sacudió el centro de Italia. Fue acusado de todo –imbécil y loco, fue lo mínimo- y se le abrió un procedimiento penal por incitar al pánico. El terremoto llegó 24 horas después. Conozco bien la región de Abruzzo y por ello, más razones personales, he quedado muy impactado por lo allí sucedido.

Hay, sin embargo, más allá de la tragedia en sí, algo que me impresiona y es la cerrazón de la ciencia. Me he puesto a leer todos los diarios italianos y a buscar todos los videos que se han registrado. En resumen, Giuliani tiene un aparato que llama “Gamma Tracer” que mide las emisiones del gas tóxico “radón”, uno que emana de las grietas de la tierra. He logrado conseguir las declaraciones de Giuliani previas al seísmo y me parecen coherentes. El investigador asegura que los sismógrafos y demás menjurjes tiene en cuenta al gas, pero que no aciertan a utilizar la información para los casos de previsión.

Destruida L´Aquila, Giuliani ha vuelto a declarar en un tono de modestia impresionante. Alega que él es un simple técnico y que si todos los científicos dicen que los terremotos no son predecibles, pues es poca cosa lo que él puede hacer. La prensa italiana comenzó siendo objetiva frente a este episodio, pero ahora Giuliani prácticamente ha desaparecido. Otros medios alegan que Giuliani se equivocó porque había fijado el terremoto para varios kilómetros de distancia. Vaya precisión exigida. El director de Defensa Civil insiste en que “la ciencia es la ciencia”, para defenderse de sus declaraciones ofensivas anteriores y para curarse en salud. El inefable Berlusconi asegura lo mismo, para salvar a su gobierno de cualquier eventualidad acusatoria.

El caso de Giuliani –y conste que no hago ninguna comparación- me ha hecho recordar a Charles Darwin guardando por años su teoría de la evolución de las especies. A Leonardo Da Vinci contratando a unos árabes para que hicieran unos espejos cóncavos, lo que le mereció algunas acusaciones de brujería, cuando en verdad el más gran hombre que haya vivido andaba en la idea de construir un telescopio; nada se diga de su hábito de diseccionar cadáveres y sus increíbles dibujos anatómicos a los que la medicina debe de manera incalculable. Casi sería innecesario mencionar a Galileo.

No puedo asegurar que Giampaolo Giuliani tenga razón y mucho menos compararlo con los grandes hombres citados arriba, pero sí me permito reclamar para él el beneficio de la duda. En primer lugar desistir de la persecución penal y de abrir un expediente donde se convoque a analizar sus planteamientos. La historia de la humanidad está llena de negativas. La historia de la humanidad está llena de científicos despreciados por haber chocado con la ciencia oficial.

Los aprendices de brujo son quemados en la hoguera y ya no se trata de un hábito medieval. La quema excede a la ciencia para extenderse hasta el pensamiento. Y a las letras, bien recordemos a los poetas malditos. Lo establecido se defiende siempre acusando de herejes a los inventores. Charlatanes ha habido y los habrá, pero también es cierto que de charlatanes se ha acusado a grandes hombres. Arquímedes parecía un loco diseñando sus máquinas para defender a Siracusa. De materia oscura está hecho el universo, la quántica chocó con la teoría de la relatividad y aún todos se empeñan en conseguir la fórmula armonizadora.

Aprendices de brujo los ha habido en la teoría política, en la pintura, en la escultura y en todo tipo de investigación. Van Gogh no estaba loco, lo estaba su oreja. Se han escrito numerosas obras sobre libros prohibidos. Como tengo –siempre he tenido- gran interés por los alquimistas –me parecen una mina literaria- podría recordar innúmeros casos de tesis que dieron pie a la química y la farmacología moderna.

La ciencia que todo lo respondía en el sitial mágico de la razón se marchó con el siglo XX. La imaginación creadora aún no se ha abierto las puertas del siglo XXI, pero lo está intentando. Hoy la tecnología debe ser utilizada para colar el pensamiento y no dejar que nos reduzca a seres estáticos frente a la pantalla-ojo.

De manera cierta esta Semana Santa no parece sancta. Aparte del caso del aprendiz de brujo llamado Giampaolo Giuliani tomo notas sobre el viaje del presidente Obama a Europa, leo con detenimiento el último documento de la Conferencia Episcopal venezolana y veo al alcalde Ledezma pidiendo un derecho de palabra a la Asamblea Nacional. Giuliani es un aprendiz de brujo, la Iglesia venezolana es una que endurece –con absoluta razón- su lenguaje y Ledezma un aprendiz que no sabe escaparse de sus propios planteamientos.

Sin embargo, prefiero ocuparme de los aprendices de brujo. Son ellos los que mueven la historia.

teodulolopezm@yahoo.com