sábado, 29 de noviembre de 2008

Italo Calvino: El Neorrealismo italiano y las trampas del populismo


por Teódulo López Meléndez


Italo Calvino nació en Santiago de las Vegas, un pequeño pueblo vecino a La Habana, en 1923. Hijo de emigrantes italianos vivió, no obstante, toda su vida en Italia, con corto intervalos en el exterior. Es en 1947 cuando irrumpe en la literatura con su primera novela, Il sentiero dei nidi di ragno. Aquellos son los años del neorrealismo, el movimiento literario, o más bien el estado de ánimo, que envuelve a la península en la posguerra.

La disensión se origina en los años mismos de la resistencia. Entre quienes pretenden simplemente una restauración considerando que el fascismo es una enfermedad del Estado liberal y quienes quieren profundizar los cambios sociales, no falta la controversia. En Europa oriental se instalan regímenes comunistas y los italianos descubren toda una literatura y una serie importante de autores que le han estado vetados por el fascismo. La pregunta obligada de los escritores es qué hacer. La literatura anterior a la guerra les parece vacía, ajena a la realidad y, sobre todo, cómplice de la situación vivida. La literatura del "ventennio", es decir, aquella de 1930 en adelante, está llena de silencios. El compromiso con la realidad se torna una inaplazable opción ética. Las editoriales se lanzan a dar el alimento a los hambrientos literatos y, así, las traducciones llenan la mayor parte de la producción impresa. Sartre y Brecht son descubiertos y comienzan a marcar su influencia. La necesidad de "aggiornamento" es urgente.

Brecht había iniciado su actividad literaria bajo la impronta de algunas afinidades con el expresionismo. En Munich y Berlín había estado en contacto directo con los representantes máximas de esta tendencia. Si bien las relaciones de Brecht con el expresionismo son muy complejas y difíciles de analizar, se puede decir que al dramaturgo le gusta la lucha contra los valores burgueses que aquéllos encarnan y lo apasiona la tarea desmitificadora. Brecht, sin embargo, se disgusta con la "sublimación religiosa" del espíritu revolucionario a que se inclina tanto el expresionismo, pues, a su parecer, conllevaba a perderse en una especie de apocalíptico profetismo, en un divagar sin fin sobre una "humanidad buena". No obstante, es en este ambiente donde Brecht asume los primeros escritos sobre la sociedad que lo rodea y sobre los conceptos de realismo; al fin y al cabo, lo importante era la superación del decadentismo y la concepción de éste sobre la obra de arte.

Los artículos de Sartre comienzan a ser reproducidos por la revista "Il Politecnico", dirigida por Vittorini y expresión máxima de la nueva tendencia. El francés llama a la responsabilidad de la escogencia, habla de la función de la literatura y del arte, del papel del artista y acuña la expresión "arte comprometido". Junto a Brecht pasa a ser el autor preferido de la nueva generación de escritores.

Levi, Pratolini, Pavese, Fenoglio y Cassola comienzan a publicar. Han pasado por un examen implacable de la literatura precedente, aquella de los años 30. Han concluido, obviamente, que está agotada, lejana de la vida y de la colectividad y, sobre todo, que ha pecado por pasividad frente al fascismo, que no ha tenido el coraje de enfrentarlo y que no ha dado testimonio de la verdad. "Il Politecnico" excede los límites de una revista literaria, pues le interesa toda la conflictividad social de aquellos años. Allí aparece la denuncia de como la cultura anterior no ha sabido hacerse sociedad y proteger al hombre del sufrimiento. La revista misma era el indicio claro de que la nueva cultura no podía hacer otra cosa que incidir directa y activamente sobre los mecanismos de la sociedad. La discusión y la polémica son vivas, pues afloran temas como la militancia revolucionaria y su relación con la literatura; de manera especial se planteaba la relación con el Partido Comunista, claramente la gran fuerza en el seno de la izquierda y de la emergente sociedad italiana. No olvidemos que regresan a la península muchos intelectuales que había huido del fascismo. Les interesa discutir la génesis de aquel totalitarismo y la responsabilidad de la clase dirigente liberal y de la cultura. Debemos también recordar que estos son los años en que Antonio Gramsci desarrolla su trabajo ideológico; si bien es imposible en una nota sobre Calvino entrar en el densísimo pensamiento de Gramsci, hay que recordar que éste creía en una literatura nacional popular con especial resalte y condena de la tradicional ruptura entre artista y pueblo.

El neorrealismo tiene aspectos positivos, como la exaltación de la responsabilidad política del escritor y el empuje hacia la renovación, pero los aspectos negativos son abundantes, como el, populismo donde se mezclan el izquierdismo y la efusión sentimental y el abuso del dialecto y de la jerga. La grandilocuencia se desborda.
La primera novela de Calvino, "Il sentiero dei nidi di ragno" tiene como argumento la guerra de los partisanos. El clima de la época y el tema mismo harían pensar, de entrada, en una novela neorrealista, pero podría resultar impropia tal clasificación. Calvino se nos muestra, entonces, como un neorrealista específico y diferenciable. Es que el escritor nacido en Cuba se da cuenta, de entrada, del peligro de una celebración demasiado rimbombante de la resistencia y de la retórica lingüística del dialecto. La novela es, por el contrario, lírica y fantástica. La resistencia está vista a través de los ojos de un niño que ha madurado, sí, en medio de la violencia, pero que aún puede sorprenderse y mirar al mundo adulto con una disposición a la fantasía. Es, en suma, Il sentiero dei nidi di ragno, una novela atípica en el cuadro de la narrativa de la resistencia.

Calvino publica en 1949 Ultimo viene il corvo, en1952 Il Visconte dimezzato y en 1957 Il Barone rampante, recogidas posteriormente en un solo volumen titulado I nostri antenati. Alguno que otro crítico ha hablado de "cuentos filosóficos" para referirse a la trilogía. Sin embargo, hay que apuntar que no aparece aquí ese exceso de raciocinio tan propio del género mencionado. Si bien Calvino hace lo que podríamos llamar un esfuerzo demostrativo, más bien brilla una gran capacidad de invención y fantasía. Es que siempre en este autor el interés por la realidad aparece despojado de epopeya e impregnado de ironía. Así, en 1959 publica Il Cavaliere inesistente y en 1958 Racconti. Es también un ensayista apreciable y para ejemplarizar están Il midollo del leone, Il mare dell'oggetivitá y La sfida al labirinto, éste último para polemizar con la neovanguardia.

En 1965 inicia la etapa conocida como "científica", con Le Cosmicomiche, Ti con zero (1967), Le cittá invisibili (1972) e Il castello dei destini incrociati (1973). Sobre estas obras también conocidas como "finales" la crítica italiana ha polemizado largamente. Aquí la perspectiva de la ciencia (física, biología, matemática) se mezcla con la fábula. Sin duda flotan sobre ellas la semiología y el estructuralismo.
En 1955 la furia neorrealista está muriendo. Las esperanzas de renovación han desaparecido. Kruschev pronuncia al año siguiente su célebre discurso sobre Stalin, los módulos neorrealistas parecen a todos muy simplistas frente al capitalismo que se desarrolla en Italia. Lentamente entra en vigor una narrativa que se aparta de la historia y se vuelca sobre temas existenciales.

El neorrealismo no tuvo nunca unos enunciados en forma de "manifiesto". Por ello, la crítica alega, con razón, que más que a un manifiesto poético debe referirse el analista a un estado de ánimo colectivo, a una disposición ético-política, a una función de la voluntad más que de la fantasía o del intelecto. Es así, al menos, que lo describe Manacorda, con la aceptación general del resto de la crítica. No obstante, algunos grandes parámetros se pueden señalar al neorrealismo: confianza en la renovación -típica del estado de ánimo de los italianos en este período-, la negación de la literatura precedente y un nuevo papel para el escritor. En efecto, estos años presenciamos la participación activa de los escritores en los congresos partidistas, como fungen de activistas y organizadores culturales y son noticia por las posiciones políticas que asumen. Muchos adquieren una insospechada autoridad moral sobre la sociedad italiana.

Si bien el neorrealismo descubre la "Italia pobre" o menuda o humilde, con los problemas del "mezzogiorno", el hambre de tierra, la guerra, las ciudades desvastadas y la prostitución, muchos de los escritores de esta tendencia quedan presos del populismo. La búsqueda del valor de la denuncia conlleva a subrayar lo negativo, pero se exponen así al efectivismo momentáneo. En estos años el testimonio y la crónica alcanzan altos niveles de popularidad. El realismo de Balzac o Tolstoi era un remirarse en el espejo, complejidad que falta al neorrealismo italiano. Las denuncias sobre esta "Italia humilde" se pierden en una dimensión moralizante-sentimental. La exaltación del pueblo como supremo depositario de la virtud se torna excesivamente emotiva e ingenua. El problema agregado, de especial gravedad, consiste en el rechazo de lo que se puede llamar el "bello escribir", por considerarlo propio del decadentismo, y la crónica y el testimonio asumen un lenguaje antiliterario. Debe mencionarse manera subrayada la excesiva importancia asignada al dialecto, al que se pretende presentar como el mejor medio de reacción antiacadémica y como deformación voluntariamente asumida. Afortunadamente, Calvino no cae en la trampa y se salva también por dar al dialecto más bien un valor evocativo y misterioso.

Sin duda, en tiempo de transformaciones las trampas que se ciernen sobre los escritores son muchas y variadas. Son pocos los que logran salvarlas.

martes, 18 de noviembre de 2008

Treinta poemas de Eugenio Montale




Selección y traducción de Teódulo López Meléndez


Los Limones (I Limoni); Corno Inglés (Corno Inglese); S. T; Moradas (Stanze); Noticias desde El Amiata(Notizie dell'Amiata); Dora Markus (Dora Markus); S. T.; La Borrasca (La Bufera); Malecón (Lungomare); El Arca(l'Arca); Luz de Invierno (Luce d'Inverno); La Historia (La Storia); Xenia (Xenia); El Arte Pobre (L'ArtePovera); A. C.; La Forma del Mundo (La Forma del Mondo); Para Terminar (Per Finire); El Vacío (Il Vuoto); S. T.; S. T.; S. T.; Duermevela (Dormiveglia); Exabrupto (Ex Abrupto); Mañanica (Mattinata); En elJardín (Nel Giardino); Recuerdo (Ricordo); S. T.; S. T.; S. T..



De Huesos de sepia (1920-1927)

Los limones

Escúchame, los poetas laureados
se mueven solamente entre las plantas
de nombres poco usados: bojes ligustres o acantos.
Yo, para mí, amo los caminos que van a parar a los herbosos
fosos donde en charcos
medio secos los muchachos agarran
cualquier flaca anguilla:
los senderos que atraviesan los cerros
descienden entre los copetes de las cañas
y se meten en los huertos, entre los limoneros.

Mejor si las algazaras de los pájaros
tragadas por el azul se apagan:
más claro se escucha el susurro
de las ramas amigas en el aire que casi no se mueve,
y los sentidos de este olor
que no sabe desprenderse de la tierra
y en el pecho llueve una dulzura inquieta.
Aquí, de las divertidas pasiones
de milagro calla la guerra,
aquí toca también a nosotros los pobres nuestra parte de riqueza
y es el olor de los limones.
Mira, en estos silencios en los cuales las cosas
se abandonan y parecen vecinas
a traicionar su último secreto,
a veces esperamos
descubrir un error de la Naturaleza
el punto muerto del mundo, el anillo que no guarda,
el hilo para desembrollar que finalmente nos ponga
en medio de una verdad.
La mirada escuadriña el entorno
la mente indaga reconcilia desune
en el perfume que inunda
cuando el día más languidece.
Son los silencios en los que se ve
en cada sombra humana que se aleja
alguna disturbada Divinidad.

Pero falta la ilusión y el tiempo nos remite
a las ciudades rumorosas donde el azul se muestra
sólamente a pedazos, en lo alto, entre las cimas.
La lluvia cansa la tierra, de después; se adensa
el tedio del invierno sobre las casas,
la luz se hace avara - amarga el alma.
Cuando un día desde un portón malcerrado
entre los árboles de un patio
se nos muestran los amarillos de los limones;
y el hielo del corazón se deshace
y en el pecho nos hierven
sus canciones
las trompetas de oro de la solidaridad.

Da Ossi di seppia (1920-1927). I Limoni. Ascoltami, i poeti laureati / si muovono soltanto fra le piante / dai nomi poco usati: bossi ligustri o acanti. / Io, per me, amo le strade che riescono agli erbosi / fossi dove in pozzanghere / mezzo seccate agguantano i ragazzi / qualche sparuta anguilla: / le viuzze che seguono i ciglioni, / discendono tra i ciuffi delle canne / e mettono negli orti, tra gli alberi dei limoni. // Meglio se le gazzarre degli uccelli / si spengono inghiottite dall’azurro: / più chiaro si ascolta il susurro / dei rami amici nell’aria che quasi non si muove, / e i sensi di quest’odore / che non sa staccarsi da terra / e piove in petto una dolcezza inquieta. / Qui delle divertite passioni / per miracolo tace la guerra, / qui tocca anche a noi poveri la nostra parte di ricchezza / ed è l’odore dei limoni. // Vedi, in questi silenzi in cui le cose / s’abbandonano e sembrano vicine / a tradire il loro ultimo segreto, / talora ci si aspetta / di scoprire uno sbaglio di Natura, / il punto morto del mondo, l’anello che non tiene, / il filo da disbrogliare che finalmente ci metta / nel mezzo di una verità. / Lo sguardo fruga d’intorno / la mente indaga accorda disunisce / nel profumo che dilaga / quando il giorno più languisce. / Sono i silenzi in cui si vede / in ogni ombra umana che si allontana / qualche disturbata Divinità. // Ma l’illusione manca e ci riporta il tempo / nelle città rumorose dove l’azzurro si mostra / soltanto a pezzi, in alto, tra le cimase. / La pioggia stanca la terra, di poi; s’affolta / il tedio dell’inverno sulle case, / la luce si fa avara - amara l’anima. / Quando in giorno da un malchiuso portone / tra gli alberi di una corte / ci si mostrano i gialli dei limoni; / e il gelo del cuore si sfa, / e in petto ci scrosciano / le loro canzoni / le trombe d’oro della solarità.



Cuerno ingles

El viento que esta tarde toca atento
-recuerda un fuerte batir de espadas-
los instrumentos de los espesos árboles y barre
el horizonte de cobre
donde tiras de luz se extienden
como aquilones al cielo que retumba
(¡Nubes en viaje, claros
reinos de allá arriba! ¡De altos Eldorados
puertas mal cerradas!)
Y el mar que escama a escama,
lívido, cambia de color,
lanza a tierra una tromba
de espumas deformadas;
el viento que nace y muere
en la hora que lenta se ennegrece
te tocase a tí también esta noche
desafinado instrumento,
corazón.

Corno Inglese. Il vento que stasera suona attento / -ricorda un forte scotere di lame- / gli strumenti dei fitti alberi e spazza / l’orizzonte di rame /dove strisce di luce si protendono / come aquiloni al cielo che rimbomba / (Nubole in viaggio, chiari / reami di lassù! D’alti Eldoradi / malchiuse porte!) / e il mare che scaglia e scaglia, / livido,muta colore / lancia a terra una tromba / di schiume intorte; il vento che nasce e muore / nell’ora che lenta s’annera / suonasse te pure stasera / scordato strumento, / cuore.



(s.t)

No nos pidan la palabra que de cada lado escudriñe
nuestro ánimo informe, y con letras de fuego
lo declare y lo haga resplandecer como un azafrán
perdido en medio de un prado polvoroso.

¡Ah, el hombre que se va seguro,
a los otros y así mi mismo amigo,
y su sombra no cuida más que la canícula
fija sobre un desconchado muro!

No nos pregunten la fórmula que mundos pueda abrirte,
si cualquier torcida sílaba está seca como una rama.
Hoy sólo ésto podemos decirte,
aquéllo que no somos, aquéllo que no queremos.

(s.t) Non chiederci la parola che squadri da ogni lato / l’animo nostro informe, e a lettere di fuoco / lo dichiari e risplenda come un croco / perduto in mezzo a un polveroso prato. // Ah l’uomo che se ne va sicuro, / agli altri ed a se stesso amico, / e l’ombra sua non cura che la canicola / stampa sopra uno scalcinato muro! // Non domandarci la formula che mondi possa aprirti, / sì qualche storta sillaba e secca come un ramo. / Codesto solo oggi possiamo dirti, / ciò che non siamo, ciò che non vogliamo.


Arsenio

Los torbellinos levantan el polvo
sobre los techos, en remolinos, y sobre los descampados
desiertos, donde los caballos encapuchados
husmean la tierra, detenidos delante
de los critales relucientes de las posadas.
Por la avenida, de cara al mar, tú desciendes
en este día
ora lluvioso, ora encendido, en el que disparos parecen
transformar las horas
iguales, apretadas en trama, un retornelo
de castañuelas.

Es el signo de otra órbita: síguelo.
Desciende en el horizonte que domina
una tromba de plomo, alta sobre los remolinos,
vagabunda más que ellos: salobre turbión
ondulante, soplado por el rebelde
elemento a las nubes; haz que el paso
sobre el cascajo te cruja y te tropiece
la maraña de las algas: aquel instante
es, tal vez, tan esperado, que te permita
terminar tu viaje, anillo de una
cadena, inmóvil andar, Oh! demasiado conocido
delirio, Arsenio, de inmovilidad...

Escucha entre las palmeras el brote trémulo
de los violines, apagado cuando rueda
el trueno con un bramar de espada
detonada; la tempestad es dulce cuando
brota blanca la estrella de la Canícula
en el cielo azul y lejana parece la tarde
que es próxima: si el rayo la incide
ramifica como un árbol precioso
dentro de la luz que se enrojece: y el tímpano
de los gitanos es el retumbo silencioso.

Desciende en medio de la oscuridad que precipita
y cambia el mediodía en una noche
de globos encendidos, bamboleantes en la orilla,
y fuera, donde una sombra sola tiene
mar y cielo, en las barcas dispersas palpita
el acetileno-
hasta que gotea temeroso
el cielo, humea el suelo que se abreva,
todo de lado te enjuaga, golpean
los blandos toldos, un rumor inmenso roe
la tierra, abajo se debilitan chirriando
las linternas de papel sobre las calles.

Así, perdido entre los mimbres y las esteras
goteantes, junco tú que las raíces
consigo arrastran, viscosas, ya no
ágiles, tiemblas de vida y te extiendes
en un vacío resonante de lamentos
sofocados, la red te absorbe
de la onda antigua que te envuelve; y todavía
todo te recoge, calle pórtico
muros espejos te fija en una sola
helada multitud de muertos,
y si un gesto te roza, una palabra
cae a tu lado, aquello es tal vez, Arsenio,
en la hora que se disuelve, la señal de una
vida ahogada surgida para tí, y el viento
la porta con la ceniza de los astros.

Arsenio. I turbini sollevano la polvere / sui tetti, a mulinelli, e sugli spiazzi / deserti, ove i cavalli incappucciati / annusano la terra, fermi innazi / ai vetri luccicanti degli alberghi. / Sul corso, in faccia al mare, tu discendi / in questo giorno / or piovoso ora acceso, in cui par scatti / a sconvolgerne l’ore / uguali, strette in trama, un ritornello / di castagnette. // È il segno d’un’altra orbita: tu seguilo. / Discendi all’orizzonte che sovrasta / una tromba di piombo, alta sui gorghi, / più d’essi vagabonda: salso nembo / vorticante, soffiato dal ribelle / elemento alle nubi; fa che il passo / su la ghiaia ti scricchioli e t’inciampi / il viluppo dell’alghe: quell’istante / è forse, molto atteso, che ti scampi / dal finire il tuo viaggio, anello d’una / catena, immoto andare, oh troppo noto / delirio, Arsenio, d’immobilità... // Ascolta tra i palmizi il getto tremulo / dei violini, spento quando rotola / il tuono con un fremer di lamiera / percossa; la tempesta è dolce quando / sgorga bianca la stella di Canicola / nel cielo azzurro e lunge par la sera / ch’è prossima: se il fulmine la incide / dirama come un albero prezioso / entro la luche che s’arrosa: e il timpano / degli tzigani è il rombo silenzioso. // Discendi in mezzo al buio che precipita / e muta il mezzogiorno in una notte / di globi accesi, dondolanti a riva,- / e fuori, dove un’ombra sola tiene / mare e cielo, dai gozzi sparsi palpita / l’acetilene- / finché goccia trepido / il cielo, fuma il suolo che s’abbevera, / tutto d’accanto ti sciaborda, sbattono / le tende molli, un fruscìo immenso rade / la terra, giù s’afflosciano stridendo / le lanterne di carta sulle strade. // Così sperso tra i vimini e le stuole / grondanti, giunco tu che le radici / con sé trascina, viscide, non mai / svelte, tremi di vita e ti protendi / a un vuoto risonante di lamenti / soffocati, la tesa ti ringhiotte / dell’onda antica che ti volge; e ancora / tutto che ti riprende, strada portico / mura specchi ti figge in una sola / ghiacciata moltitudine di morti, / e se un gesto ti sfiora, una parola / ti cade accanto, quello è forse, Arsenio, / nell’ora che si sciogle, il cenno d’una / vita strozzata per te sorta, e il vento / la porta con la cenere degli astri.



Moradas

Busco en vano el punto donde se movió
la sangre que te nutre, infinito
rechazarse de los círculos, más allá del espacio
breve de los días humanos,
que te hice presente en una congoja
de agonías que no sabes, viva en un pútrido
pantano de astro abismado; y ahora
es linfa que dibuja tus manos,
te late en los pulsos inadvertida y el rostro
te inflama o descolora.

También la red minuta de tus nervios
recuerda un poco este su viaje
y si los ojos te descubro allí se consuma
un fervor cubierto de un paso
borrascoso de espuma que ora se espesa
ora se rompe, y tú lo sientes en los zumbidos
de las sienes desvanecer en tu vida
como se rompe a veces en el silencio
de una plaza amodorrada
un vuelo estrepitoso de palomas.

En tí converge, ignara, una aureola
de hilos, y cierto, alguno de ellos se parecía
a los otros; y hubo quien estremeció la tarde
recorrido por una cándida ala en fuga,
y hubo quien vió larvas vagabundas
donde otros faltantes chiquillas en enjambres,
o separaciones, cuál relámpago que derramas,
en el sereno una arruga y el choque de las
palancas del mundo salidas de un desgarrón
del azul la envolvió, lamentoso.

En tí me aparece una última corona
de ceniza ligera que no dura
pero desflecada se precipita. Querida,
desquerida, es así tu naturaleza.
Tocas el signo, tramontas. ¡Oh, el zumbido
del arco que es disparado, el surco que ara
la oleada y se encierra! Y ahora sube
la última burbuja. La condena
es tal vez esta desvariante amarga
oscuridad que desciende sobre quien queda.

Da Le occasioni (1928-1939). Stanze. Ricerco invano il punto onde si mosse / il sangue che ti nutre, interminato / respingersi di cerchi oltre lo spazio / brevi dei giorni umani, / che ti rese presente in uno strazio / d’agonie che non sai, viva in un putre / padule d’astro inabissato; ed ora / è linfa che disegna le tue mani, / ti batte ai polsi inavvertita e il volto / t’infiamma o discolora. // Pur la rete minuta dei tuoi nervi / rammenta un poco questo suo viaggio / e se gli occhi ti scopro li consuma / un fervore coperto da un passaggio / turbinoso di spuma ch’or s’infitta / ora si frange, e tu lo senti ai rombi / delle tempie vanir nella tua vita / come si rompe a volte nel silenzio / d’una piazza assopita / un volo strepitoso di colombi. // In te converge, ignara, una raggéra / di fili; e certo alcuno d’essi apparve / ad altri: e fu chi abbrividì la sera / percosso da una candida ala in fuga, / e fu chi vide vagabonde larve / dove altri scorse fanciullette a sciami, / o scoperse, qual lampo che dirami, / nel sereno una ruga e l’urto delle / leve del mondo apparse da uno strappo / dell’azzurro l’avvolse, lamentoso. // In te m’appare un’ultima corolla / di cenere leggera che non dura / ma sfioccata precipita. Voluta, / disvoluta è così la tua natura. / Tocchi il segno, travàlichi. Oh il ronzìo / dell’arco ch’è scoccato, il solco che ara / il flutto e si rinchiude ! Ed ora sale / l’ultima bolla in su. La dannazione / è forse questa vaneggiante amara / oscurità che scende su chi resta.



Noticias de la amiata

Los fuegos artificiales del mal tiempo
serán murmullos de colmenas al atardecer. El cuarto tiene vigas
apolilladas y un olor de melones
penetra del entablado. Las humaredas
mórbidas que remontan un valle
de elfos y de hongos hasta el cono diáfano
de la cima me enturbian los vidrios,
y te escribo de quien, desde esta mesa
remota, desde la célula de miel
de una esfera lanzada en el espacio-
y las jaulas cubiertas, el hogar
donde los marrones explotan, las venas
de salitre y de moho son el cuadro
donde dentro de poco romperás. La vida
que te fabula es todavía demasiado breve
si te contiene !Abre tu ícono
el fondo luminoso¡ Afuera llueve.

Notizie dall'Amiata. Il fuoco d’artifizio del maltempo / sarà murmure d’arnie a tarda sera. / La stanza ha travature / tarlate ed un sentore di meloni / penetra dall’assito. Le fumate / morbide che risalgono una valle / d’elfi e di funghi fino al cono diafano / della cima m’intorbidano i vetri, / e ti scrivo di qui, da questo tavolo / remoto, dalla cellula di miele / di una sfera lanciata nello spazio- / e le gabbie coperte, il focolare / dove i marroni esplodono, le vene / di salnitro e di muffa sono il quadro / dove tra poco romperai. La vita / che t’affàbula è ancora troppo breve / se ti contiene ! Schiude la tua icona / il fondo luminoso. Fuori piove.



Dora Marcus


1
Fue donde el puente de madera
pone a Puerto Corsini en alta mar
y raros hombres, casi inmotos, hunden
y hacen zarpar las redes. Con un signo
de la mano indicabas la otra orilla
invisible tu verdadera patria.
Después seguimos el canal hasta la dársena
de la ciudad, brillante de hollín
en la basura donde se hundía
una primavera inerte, sin memoria.

Y aquí, donde una antigua vida
si abigarra en una dulce
ansiedad del Oriente,
tus palabras irisábano como las escamas
del salmonete moribundo.

Tu inquietud me hace pensar
en los pájaros de paso que chocan con los faros
en las noches tempestuosas:
es también una tempestad tu dulzura,
remolinea y no aparece,
y sus reposos son también muy raros.

No sé como extenuada tú resistes
en este lago
de indiferencia que es tu corazón; tal vez
te salva un amuleto que tienes
cerca del lápiz de los labios,
al edredón, a la lima: un ratón blanco,
de marfil; ¡y así existes!


2
Ahora en tu Carintia
de mirtos floridos y de esteros,
inclinada sobre el borde vigilas
la carpa que tímida aboca
y sigue sobre los filamentos, entre los hirsutos
pináculos las ascensiones
del atardecer y en las aguas una llama
de toldos de muelles y pensiones.

La tarde que se extiende
sobre la húmeda cuenca no lleva
con las palpitaciones de los motores
otro que gemidos de ganzos y un interno
de níveas mayólicas dice
al espejo ennegrecido que te vió
distinta una historia de horrores
imperturbados y la incide
donde la esponja no arriba.

Tu leyenda, Dora,
está escrita ya en aquellas miradas
de hombres que tienen patillas
alteradas y débiles en grandes
retratos de oro y retorna
a cada acuerdo que expresa
la armónica rota en la hora
que oscurece, siempre más tarde.

Está escrita allá. El siempre verde
laurel para la cocina
resiste, la voz no muta,
Ravenna está lejos, destila
veneno una fe feroz.
¿Que quiere de tí? No se transfiere
voz, leyenda o destino...
Pero es tarde, siempre más tarde.

Dora Markus. 1 Fu dove il ponte di legno / mette a Porto Corsini sul mare alto / e rari uomini, quasi immoti, affondano / o salpano le reti. Con un segno / della mano additavi all’altra sponda / invisibile la tua patria vera./ Poi seguimmo il canale fino alla darsena / della città, lucida di fuliggine, / nella bassura dove s’affondava / una primavera inerte, senza memoria.// E qui dove una’antica vita / si screzia in una dolce / ansietà d’Oriente, / le tue parole iridavano come le scaglie / della triglia moribonda. // La tua irrequietudine mi fa pensare / agli uccelli di passo che urtano ai fari / nelle sere tempestose: / è una tempesta anche la tua dolcezza, / turbina e non appare, / e i suoi riposi sono anche più rari. // Non so come stremata tu resisti / in questo lago / d’indifferenza ch’è il tuo cuore; forse / ti salva un amuleto che tu tieni / vicino alla matita delle labbra, / al piumino, alla lima: un topo bianco, / d’avorio; e così esisti 2 Ormai nella tua Carinzia / di mirti fioriti e di stagni, / china sul bordo sorvegli / la carpa che timida abbocca / o segui sui tigli, tra gl’irti / pinnacoli le accensioni / del vespro e nell’acque un avvampo / di tende da scali e pensioni. // La sera che si protende / sull’umida conca non porta / col palpito dei motori / che gemiti d’oche e un interno / di nivee maioliche dice / allo specchio annerito che ti vide / diversa una storia di errori / imperturbati e la incide / dove la spugna non giunge. // La tua leggenda,Dora ! / Ma è scritta già in quegli sguardi / di uomini che hanno fedine / altere e deboli in grandi / ritratti d’oro e ritorna / ad ogni accordo che esprime / l’armonica guasta nell’ora / che abbuia, sempre più tardi. // E scritta là. Il sempreverde / alloro per la cucina / resiste, la voce non muta, / Ravenna è lontana, distilla / veleno una fede feroce. / Che vuole da te ? Non si cede / voce, leggenda o destino... / Ma è tardi, sempre più tardi.



(s.t)

Y tú seguiste las frágiles arquitecturas
inundadas por el tiempo y el carbón,
los patios cuadrados que tienen en el medio
el pozo profundísimo; tú seguiste
el vuelo desaliñado de los pájaros
nocturnos y en el fondo del barranco el destello
de la galaxia, la franja de cada tormento.
Pero el paso que resuena tanto en el oscuro
es de quién va solitario y otro no ve
que este caer de arcos, de sombras y de pliegues.
Las estrellas tienen pespuntes demasiado sutiles,
el ojo del campanario está detenido a las dos,
las trepadoras, también ellas, son una ascensión
de tinieblas y su perfume duele amargo.
Regresa mañana más frío, viento del norte,
deshoja las antiguas manos de la arenisca,
trastorna los libros de horas en el desván,
y todo sea lente tranquilo, dominio, prisión
del sentido que no desespera !Regresa más fuerte
viento de septentrión que haces deseables
las cadenas y sigilas las esporas de lo posible!
Son demasiado estrechas las calles, los asnos negros
que zapatean en fila producen chispas,
del pico escondido responden llamaradas de magnesio.
¡Oh, el goteo que desciende poco a poco
de las casuchas oscuras, el tiempo hecho agua,
el largo coloquio con los pobres muertos, la ceniza, el viento,
el viento que tarda, la muerte, la muerte que vive!

(s.t) E tu seguissi le fragili architetture / annerite dal tempo e dal carbone, / i cortili quadrati che hanno nel mezzo / il pozzo profondissimo; tu seguissi / il volo infagottato degli uccelli / notturni e in fondo al borro l’allucciolìo / della Galassia, la fascia d’ogni tormento. / Ma il passo che risuona a lungo nell’oscuro / è di chi va solitario e altro non vede / che questo cadere di archi, di ombre e di pieghe. / Le stelle hanno trapunti troppo sottili, / l’occhio del campanile è fermo sulle due ore, / i rampicanti anch’essi sono un’ascesa / di tenebre ed il loro profumo duole amaro. / Ritorna domani più freddo, vento del nord, / spezza le antichi mani dell’arenaria, / sconvolgi i libri d’ore nei solai, / e tutto sia lente tranquilla, dominio, prigione / del senso che non dispera ! Ritorna più forte / vento di settentrione che rendi care / le catene e suggelli le spore del possibile! / Son troppo strette le strade, gli asini neri / che zoccolano infila dànno scintille, / dal pico nascosto rispondono vampate di magnesio, / Oh il gocciolìo che scende a rilento / dalle casipole buie, il tempo fatto acqua, / il lungo colloquio coi poveri morti, la cenere, il vento, / il vento che tarda, la morte, la morte che vive!



De La ventisca y otro (1940-1954)

La ventisca

Les princes n’ont point d’yeux pour voir ces grand’s merveilles.Leurs mains ne servent plus qu’à nous persécuter... Agrippa D’Aubigné, À Dieu

La ventisca que escamonda sobre las hojas
duras de la magnolia los largos truenos
marzalinos y el granizo,

(los sonidos de cristal en tu nido
nocturno te sorprenden, del oro
que se ha apagado sobre los caobos, sobre el corte
de los libros religados, quema todavía
un granil de azúcar en la cáscara
de tus párpados)

el relámpago que blanquea
árboles y muros y los sorprende en aquella
eternidad de instante - mármol dicha
y destrucción - que dentro te esculpe
puertos para tu condena y que te ata
más que el amor a mí, extraña hermana,
y después la dura quiebra, los sitros, el temblar
de los tamborcillos sobre la fosa ladrona,
el zapatear del fandango, y arriba
cualquier gesto que devana...
Como cuando
te volviste y con la mano, desocupada
la frente de la nube de los cabellos,
me saludaste - para entrar en la oscuridad.

Da La bufera e altro (1940-1954). La Bufera. Les princes n’ont point d’yeux pour voir ces grand’s merveilles, / Leurs mains ne servent plus qu’à nous persécuter... // Agrippa D’Aubigné, À Dieu // La bufera che sgronda sulle foglie / dure della magnolia i lunghi tuoni / marzoline e le grandine, / (i suoni di cristallo nel tuo nido / notturno ti sorprendono, dell’oro / che s’è spento sui mogani, sul taglio / dei libri rilegati, brucia ancora / una grana di zucchero nel guscio / delle tue palpebre) // il lampo che candisce // alberi e muri e li sorprende in quella / eternità d’istante - marmo manna / e distruzione - ch’entro te scolpita / porti per tua condanna e che ti lega / più che l’amore a me, strana sorella,- / e poi lo schianto rude, i sistri, il fremere / dei tamburelli sulla fossa fuia, / lo scalpicciare del fandango, e sopra / qualque gesto che annaspa... / Come quando / te rivolgesti e con la mano, sgombra / la fronte dalla nube dei capelli, / mi salutasti - per entrar nel buio.



Malecón

El soplo cresce, la oscuridad está rota en pedazos,
y la sombra que tú mandas sobre la frágil
empalizada se riza ¡Demasiado tarde

si quieres ser tú misma! De la palma
cae el topo, el relámpago está sobre la mecha,
sobre las larguísimas pestañas de tu mirada.

Lungomare. Il soffio crece, il buio è rotto a squarci, / e l’ombra che tu mandi sulla fragile / palizzata s’arriccia. Troppo tardi // se vuoi esser te stessa ! Dalla palma // tonfa il sorcio, il baleno è sulla miccia, / sui lunghissimi cigli del tuo sguardo.



El arca

La tempestad de primavera ha trastornado
el sombrero del sauce, Si
al torbellino de abril
se ha enredado, en el huerto, el vellocino de oro
que esconde mis muertos,
mis perros confiados, mis viejas
siervas - cuántos de entonces
(cuando el sauce era rubio y yo truncaba
los anhelos con la fonda) han caído
vivos, en la trampa. La tempestad
ciertamente los reunirá bajo aquel techo
de antes, pero lejos, muy lejos
de esta tierra fulgurada donde
hierven cal y sangre en la impronta
del pie humano. Humea el cazo
en la cocina, un redondo suyo de reflejos
acentúa los rostros huesudos, los hocicos aguzados
y los protege en el fondo la magnolia
si un soplo os la bota. La tempestad
primaveral sacude con un ladrido
de fidelidad mi arca, oh perdidos.

L'arca. La tempesta di primavera ha sconvolto /l´ombrello del salice, /al turbine d´aprile /s´è impigliato nell´orto il vello d´oro /che nasconde i miei morti, /i miei cani fidati, le mie vecchie /serve - quanti da allora /(quando il salce era biondo e io ne stroncavo /le anella con la fionda) son calati, /vivi, nel trabocchetto. La tempesta /certo li riunirà sotto quel tetto /di prima, ma lontano, più lontano /di questa terra folgorata dove /bollono calce e sangue nell´impronta /del piede umano. /Fuma il ramaiolo /in cucina, un suo tondo di reflessi /accentra i volti ossuti, i musi aguzzi /e li protegge in fondo la magnolia /se un soffio ve la getta. La tempesta /primaverile scuote d´un latrato /di fedeltà la mia arca, o perduti.



Luz de invierno

Cuando descendí del cielo de Palmira
sobre palmas enanas y propileos confitados
y una uñada en la garganta me advirtió
que me habrías raptado,
cuando descendí del cielo de la Acrópolis
y encontré, a kilómetros, cestas
de pulpos y murenas
(¡la sierra de aquellos dientes
sobre el corazón entumecido!),
cuando dejé las cimas de las auroras
deshumanas por el helado museo
de momias y escarabajos (tú estabas mal,
única vida) y confronté la piedra pómez
y el diaspro, la arena y el sol, el fango
y la arcilla divina-
en la centella
que se alzó fuí nuevo e incinerado.

Luce d'inverno. Quando scesi dal cielo di Palmira / su palme nane e propilei canditi / a un’unghiata alla gola m’avvertì / che mi avresti rapito, / quando scesi dal cielo dell’Acropoli / e incontrai, a chilometri, cavagni / di polpi e di murene / (la sega di quei denti / sul cuore rattrapito!), / quando lasciai le cime delle aurore / disumane per il gelido museo / di mummie e scarabei (tu stavi male, / unica vita) e confrontai la pomice / e il diaspro, la sabbia e il sole, il fango / e l’argilla divina - / alla scintilla / che si levò fui nuovo e incinerito.


De Satura (1962-1970)


La historia


1
La historia no se desata
como una cadena
de anillos ininterrumpida.
En todo caso
muchos anillos no detienen.
La historia no contiene
el antes y el después,
nada que en ella rezongue
a fuego lento.
La historia no es producto
de quien la piensa y tampoco
de quien la ignora. La historia
no se hace camino, se obstina,
detesta el poco a poco, no procede
ni desiste, cambia de rieles
y su dirección
no está en los horarios.
La historia no justifica
y no deplora,
la historia no es intrínseca
porque está fuera
la historia no suministra
caricias o golpes de fusta.
La historia no es maestra
de nada que nos ataña.
Apercibirse no sirve
para hacerla más verdadera y más justa.


2
La historia no es, pues,
la desvastante escarbadura que se dice.
Deja túneles, criptas, huecos
y escondites. Hay quien sobrevive.
La historia es también benévola: destruye
cuánto más puede: si exagerase, seguramente
sería mejor, pero la historia es corta
de noticias, no cumple todas sus venganzas.

La historia raspa el fondo
como una red de arrastre
con cualquier desgarradura y más de un pez escapa.
Cualquier ocasión se encuentra el ectoplasma
de un salvado y no parece particularmente feliz.
Ignora estar afuera, ninguno se lo ha dicho.
Los otros, en el saco, se creen
más libres que él.

Da Satura (1962-1970). La Storia. 1 La storia non si snoda / come una catena / di anelli ininterrotta. / In ogni caso / molti anelli non tengono. / La storia non contiene / il prima e il dopo, / nulla che in lei borbotti / a lento fuoco. / La storia non è prodotta / da chi la pensa e neppure / da chi l’ignora. La storia / non si fa strada, si ostina, / detesta il poco a poco, non procede / né recede, si sposta di binario / e la sua direzione / non è nell’orario. / La storia non giustifica / e non deplora, / la storia non è intrinseca / perche è fuori. / La storia non somministra / carezze o colpi di frusta. / La storia non è magistra / di niente che ci riguardi. / Accorgersene non serve / a farla più vera e più giusta. 2 La storia non è poi / la devastante ruspa che si dice. Lascia sottopassaggi, cripte, buche / e nascondigli. C’è chi sopravvive. La storia è anche benevola: distrugge quanto più può: se esagerasse, certo / sarebbe meglio, ma la storia è a corto / di notizie, non compie tutte le sue vendette.// La storia gratta il fondo / come una rete a straccio / con qualche strappo e più di un pesce sfugge. / Qualche volta s’incontra l’ectoplasma / d’uno scampato e non sembra particolarmente felice. / Ignora di essere fuori, nessuno glie n’ha parlato. / Gli altri, nel sacco, si credono / più liberi di lui.



Xenia


I,13
Tu hermano murió joven; tú eras
la niña desgreñada que me mira
“en pose” en el oval de un retrato. Escribí músicas inéditas, inauditas,
hoy sepultas en un baúl o botadas
en la alberca. Tal vez las reinventa
alguien ignorante, si lo que está escrito está escrito.
Lo amaba sin haberlo conocido.
Aparte de tí nadie lo recordaba.
No he hecho investigaciones: ahora es inútil.
después de tí quedé el único
para quien él existió. Pero es posible,
lo sabes, amar una sombra, sombras nosotros mismos.


II,5
He descendido, dándote el brazo, por lo menos un millón de (escaleras)
y ahora que no estás hay un vacío en cada escalón.
También así fue breve nuestro largo viaje.
El mío dura todavía, ni siquiera me suceden
las coincidencias, las reservaciones,
las trampas, las afrentas de quien cree
que la realidad sea aquella que se ve.

He descendido millones de escaleras dándote el brazo
no ya porque con cuatro ojos tal vez se ve más.
Contigo las he descendido porqué sabía que de nosotros dos
las solas verdaderas pupilas, aunque tan ofuscadas,
eran las tuyas.

Xenia. I,3 Tuo fratello morì giovane; tu eri / la bimba scarruffata che mi guarda / “in posa” nell’ovale di un ritratto. / Scrisse musiche inedite, inaudite, / oggi sepolte in un baule o andate / al màcero. Forse le riinventa / qualcuno inconsapevole, se ciò che’è scritto è scritto. / L’amavo senza averlo conosciuto. / Fuori di te nessuno lo ricordava. / Non ho fatto ricerche: ora è inutile. / Dopo di te sono rimasto il solo / per cui egli è esistito. / Ma è possibile, / lo sai, amare un’ombra, ombre noi stessi. II,5 Ho sceso, dandoti il braccio, almeno un milione di scale / e ora che non ci sei è il / vuoto a ogni gradino. / Anche così è stato breve il nontro lungo viaggio. / Il mio dura tuttora, né più mi occorrono / le coincidenze, le prenotazioni, / le trappole, gli scorni di chi crede / che la realtà sia quella che si vede. // Ho sceso milioni di scale dandoti il braccio / non già perché con quattr’occhi forse si vede di più. / Con te le ho scese perché sapevo che di noi due / le sole vere pupille, sebbene tanto offuscate, / erano le tue.



De Diario del 71 y del 72

El arte pobre

La pintura
de caballete cuesta sacrificios
a quien la hace y es siempre un exceso
para quien la compra y no sabe donde colgarla.
Durante algún año he pintado sólo redes
con pájaros ensacados,
sobre papel azul de azúcar o pulpa de embalar.
Vino y café, trazas de dentrífico
si en el fondo había un mar adornable,
éstas las tintas.
Compuse también con cenizas y con fondos
de “capuchinos” en Sainte-Adresse allá donde Jongkind encontró sus heladas luces
y el paquete fue protegido con celofán y alcanfor
(con escaso éxito).
Es la parte de mí que consigue sobrevivir
de la nada que había en mí, del todo que eras,
tú, inconsciente.

Da Diario del 71 e 72 . L'arte povera. La pittura / da cavaletto costa sacrifizi / a chi la fa ed è sempre un soprappiù / per chi la compra e non sa dove appenderla. / Per cualche anno ho dipinto solo ròccoli / con uccelli insaccati, / su carta blu da zucchero o cannaté da imballo. / Vino e caffè, tracce di dentifricio, / se in fondo c’era un mare infiocchettabile, / queste le tinte. / Composi anche con cenere e con fondi / di cappuccino a Sainte-Adresse là dove / Jongkind trovò le sue gelide luci / e il pacco fu protetto da cellofane e canfora / (con scarso esito). / È la parte di me che riesce a sopravvivere / del nulla ch’era in me, del tutto ch’eri / tu, inconsapevole



A.C.

Intentamos un día encontrar un modus
moriendi que no fuese el suicidio
ni la sobrevivencia. Otros tomaron
la iniciativa por nosotros: y ahora es tarde
para relanzarse del escollo.
Qué una alma dañina
fuese la vida misma en su diapasón
no lo creistes nunca: las horas acosaban,
a tí bastó el orgullo, a mí el nicho
del apuntador.


A.C. Tentammo un giorno di trovare un modus / moriendi che non fosse il suicidio / né la sopravvivenza. Altri ne prese / per noi l’iniziativa: e ora è tardi / per rituffarci dallo scoglio. / Che un’anima malviva / fosse la vita stessa nel suo diapason / non lo credesti mai: le ore incalzavano, / a te bastò l’orgoglio, a me la nicchia / dell’imbeccatore.



La forma del mundo

Si el mundo tiene la estructura del lenguaje
y el lenguaje tiene la forma de la mente
la mente con sus llenos y sus vacíos
es nada o casi y no nos tranquiliza.

Así habló Papirio. Estaba ya oscuro
y llovía. Pongámonos al seguro
dijo y apuró el paso sin darse cuenta
que el suyo era el lenguaje del delirio.

La forma del mondo. Se il mondo ha la struttura del linguaggio / e il linguaggio ha la forma della mente / la mente con i suoi pieni e i suoi vuoti / è niente o quasi e non ci rassicura. // Così parlò Papirio.Era già scuro / e pioveva. Mettiamoci al sicuro / disse e affrettò il passo senza accogersi / che il suo era il linguaggio del delirio.


Para terminar

Recomiendo a mis herederos
(si los hubiere) en materia literaria,
lo que es improbable, que hagan
una hermosa hoguera con todo lo que se refiere
a mi vida, a mis hechos y a mis omisiones.
No soy un Leopardi, dejo poco para quemar
y ya es demasiado vivir en porcentaje.
Viví al cinco por ciento, no aumenteis
la dosis. Demasiadas veces, por el contrario, llueve
sobre mojado.

Per Finire. Raccomando ai miei posteri / (se ne saranno) in sede letteraria, / il che resta improbabile di fare / un bel falò di tutto che riguardi / la mia vita, i miei fatti, i miei non fatti. / Non sono un Leopardi, lascio poco da ardere / ed è già troppo vivere in percentuale. / Vissi al cinque per cento, non aumentate / la dose. Troppo spesso invece piove / sul bagnato.


De Cuaderno de cuatro años


El vacío

Ha desaparecido también el vacío
donde, en un tiempo, se podía encontrar refugio.
Ahora sabemos que también el aire
es una materia que gravita sobre nosotros.
Una materia inmaterial, lo peor
que podía tocarnos.
No está bastante lleno porque debemos
poblarlo de hechos, de movimientos
para poder decir que le pertenecemos
y nunca le huiremos aunque muramos.
Atestar de objetos aquello que es
el solo Objeto por definición
sin que a él le importe nada, Oh torpe
comedia. ¡y con que celo la recitamos!

Da Quaderni di quattro anni. Il Vuoto. È sparito anche il vuoto / dove un tempo si poteva rifugiarsi. / Ora sappiamo che anche l’aria / è una materia che grava su di noi. / Una materia immateriale, il peggio / che poteva toccarci. / Non è pieno abbastanza perché dobbiamo / popolarlo di fatti, di movimenti / per poter dire che gli apparteniamo / e mai gli sfuggiremo anche se morti. / Inzeppare di oggetti quelo ch’è / il solo Oggetto per definizione / senza che a lui ne importi niente o turpe / commedia. E con che zelo la recitiamo!



(s.t)

Existe un solo mundo habitado
por los hombres
y esto es más que cierto
un solo mundo, un globo en el cual la cacería al hombre
es el deporte en el que todos están de acuerdo.
No puede ser un puro
acto de maldad
o el deseo impelente
que por fin el sol se apague.
Habrá otro, habrá un porqué
pero sobre ésto los dioses están en desacuerdo.
Sólo por esto han inventado el tiempo,
el tiempo y un puñado de vivientes.
Tienen necesidad de pensar sobre
el porqué si hubiese un acuerdo
de su crepúsculo no se hablaría más
y entonces
pobres hombres sin dioses ni demonios,
la última, la peor de las infamias.

(s.t) C’è un solo mondo abitato / da uomini / e questo è più che certo / un solo mondo, un globo in cui la caccia all’uomo / è lo sport in cui tutti sono d’accordo. / Non può essere un puro / fatto di malvagità / o il desiderio impellente / che infine il sole si spenga. / Ci sarà altro, ci sarà un perchè / ma su questo gli dèi sono discordi. / Solo per questo hanno inventato il tempo, / lo spazio e una manciata di viventi. / Hanno bisogno di pensarci su / perchè se un accordo ci fosse / del loro crepuscolo non si parlarebbe più / e allora / poveri uomini senza dèi né demoni, / l’ultima, la peggiore delle infamie.



(s.t)

Se resuelve bien poco
con la metralla y con la fuerza.
La hipótesis que todo sea un juego de palabras,
un intercambio de sílabas, es la mas atendible.
No por nada al principio era el Verbo.

(s.t) Si risolve ben poco / con la mitraglia e col nerbo. / L’ipotesi che tutto sia un bisticcio, / uno scambio di sillabe è la più attendibile. / Non per nulla in principio era il Verbo.



(s.t)

Los poetas difuntos duermen tranquilos
bajo sus epitafios
y sólo tienen un sobresalto de indignación
cuando un inútil escriba recuerda sus nombres.
Así sucede también a las flores botadas en la basura
si acaso por ventura alguno las rescata.
Estaban viajando hacia su madre
ahora hacia ninguno o hacia un mazo
ligado con un cordón o con un papel plateado
y la cestica de cerca sin, ni siquiera, la alegría
de un niño o de un loco.

(s.t) I poeti defunti dormono tranquilli / sotto i loro epitaffi / e hanno solo un sussulto d’indignazione / qualora un inutile scriba ricordi il loro nome. / Così accade anche ai fiori gettati nel pattume / se mai per avventura taluno li raccatti. / Erano in viaggio verso la loro madre / ora verso nessuno o verso un mazzo / legato da uno spago o da una carta argentata / e il cestino da presso senza nemmeno la gioia / di un bambino o di un pazzo.



Duermevela

El sueño tarda en llegar
despues me alcanzará sin preaviso.
Afuera debe suceder cualquier cosa
para demostrarme que el mundo existe y que
los sedicentes vivos no están todos muertos.
¡Los aculturados, los poetas, los locos
las máquinas los negocios las opiniones
como nauseabunda olla podrida!
¡Y yo allí dentro incrustrado hasta los cabellos!
Esta vez la piedad vence a la risa.

Dormiveglia. Il sonno tarda a venire / poi mi raggiungerà senza preavviso. / Fuori deve accadere qualche cosa / per dimostrarmi che il mondo esiste e che / i sedicenti vivi non sono tutti morti. / Gli acculturati, i poeti, i pazzi / le machine gli affari le opinioni / quale nauseabonda olla podrida!/ E io lì dentro incrostato fino al capelli! / Stavolta la pietà vince sul riso.


De Diario póstumo (1996)


Exabrupto

Un espacio de años nos separa,
pero rápido un gesto tuyo
anula la distancia.
Emerge un librito
del bolsillo de una gran cartera,
y límpido resuena un verso
que debo juzgar.
Es el saberte igual
en un tiempo diverso que tal vez
me duele. Una leve brisa
entre brotes de luces levanta
nubes de arena y espuma. Y
lo que sale a flote exabrupto
es que yo soy la musa y tú el cantor.
Noticia alegre, sentirse al mismo tiempo
maestro e inspirador.


.Da Diario postumo (1996). Ex Abrupto. Uno spazio di anni ci separa, / ma rapido un tuo gesto / annulla la distanza. / Fuoriesce un libricino / dal magazino di un grossa borsa, / e limpido risuona un verso / che devo giudicare. / È il saperti uguale / in un tempo diverso che forse / m’addolora. Una lieve brezza / tra barbagli di luce solleva / nugoli di sabbia e spume. E / ciò che viene a galla ex abrupto / è ch’io sono la musa e tu il cantore. / Notizia lieta, sentirsi al tempo stesso / maestro e ispiratore. / Il vate è morto, evviva l’estintore.



Mañanica

En la puerta se perfila
una aérea figura.
Hete aquí con el girasol
de tus aureolas.
Ninguna presencia podrá
turbar esta alegría
que nos repropones.

En cada aparición
haces florecer vegetaciones nuevas.
No tienes un cliché:
emerges singular. Es el signo
que sacude a los humanos.
A nosotros, en este anfiteatro
de fealdades, no nos queda
más que recuerdo y dulía•
cuál doble consuelo.

Mattinata. Sulla porta si profila / un’aerea figura. / Eccoti col girasole / delle tue aureole. / Né alcuna presenza potrà / turbare questa gaiezza / che ci riproponi. // Ad ogni apparizione / fai rifiorire vegetazioni nuove. / Non hai un cliché: / emergi singolare. È il segno / che travalica gli umani. / A noi, in questo anfiteatro / di brutture, non resta / che ricordo e dulia / qual duplice ristoro.
•(Culto de dulía, servidumbre)


En el jardín

Desciendes del gran camino
y te domina un cielo
azul estivo. Una nube
blanca de linos refresca
la canícula a tu arribo.
Nos sentamos en la banca habitual.
Después de un rato un soplo de viento
y tu sombrero de paja comienza a remolinear.
Lo sostienes, te vuelves a sentar.
El ala del gran pino marino
como vela desplegada nos arrastra.
Quisiéramos bordear
de este litoral toda la costa,
llegar en un dueto de nombres, de recuerdos,
hasta Nervi.
Pero el sol ya declina,
difunde su esplendor en rayos oblicuos,
dispar, regresa, y la memoria de tardes
iguales duplica los horizontes,
traduce en otros días
aquel momento fugaz que desaparece.
Ahora también el viento calla.

Nel Giardino. Discendi dal gran viale / e ti sovrasta un cielo / azzuro estivo. Una nuvola / bianca di lini rinfresca / la canicola al tuo arrivo. / Ci sediamo sulla solita panchina. / Poi d’un tratto un soffio di vento / e la tua paglia comincia a turbinare. / L’afferri, ti risiedi. / L’ala del grande pino marino / come vela spiegata ci trascina. / Vorremmo bordeggiare / da questo litorale tutta la costiera, / giungere in un duetto di nomi, di ricordi / fino a Nervi. / Ma il sole già declina, / diffonde il suo lucore in raggi obliqui, / dispare, torna, e la memoria di sere / uguali raddoppia gli orizzonti, / traduci in altri giorni / quel momento fugace che scompare. / Ora anche il vento tace.



Recuerdo

Ella sola percibía los sonidos
de mis silencios. Temía,
a veces, que huyese el tiempo
hostil mientras hablábamos.
Después de lo cual he perdido la memoria
y ahora me reencuentro hablando
de ella contigo, entre espirales de humo
que velan nuestra conmoción.
Y es esta la parte de mí que reencuentro
cambiada: el sentimiento, de por sí informe,
en este hoy que es sólo de lamento.

Ricordo. Lei solo percepiva i suoni / dei miei silenzi. Temevo / a volte che fuggisse il tempo / ostile mentre parlavamo. / Dopodiché ho smarrito la memoria / ed ora mi ritrovo a parlare / di lei con te, tra spirali di fumo / che velano la nostra commozione. / Ed è questa la parte di me che ritrovo / mutata: il sentimento, per sé informe, / in quest’oggi che è solo di rimpianto.



(s.t)

Te llevarás contigo el último soplo
de poesía; después una nube hinchada
de presagios funestos oscurecerá
la luz que nos fue concedida.
No fuiste un simple resplandor,
llegaste inesperada, voz de salvación.
Un sonido límpido emiten
los cristales cuando el viento
los roza, la claridad los hace brillar
como incandescentes arcobalenos
que iluminan en torno.
Alrededor el mundo se descolora.

(s.t) Porterai con te l’ultima ventata / di poesia: poi una nube gonfia / di presagi funesti oscurerà / la luce che ci fu concessa. / Non fosti un semplice bagliore, / giungesti inaspettata, voce di salvazione. / Un suono limpido emettono / i cristalli quando il vento / li sfiora, il chiarore li fa splendere / come incandescenti arcobaleni / che illuminano d’attorno. / Intorno il mondo scolora.



(s.t)

Tu palidez
me hizo estremecer,
se te leía en el rostro
aquel abandono de la vida.
Y, como agua límpida,
tu mirada
dijo la separación
de las cosas humanas, portabas
tu sufrir contigo,
y respondías apenas;
después de un rato saludaste,
breve, y te fuiste
dejándome con mi dolor, mudo.

(s.t) Il tuo pallore / mi fece trasalire, / ti si leggeva in volto / quell’abbandono della vita. / E, come acqua limpida, / il tuo sguardo / disse il distacco / dalle umane cose, recavi / il tuo soffrire con te, / e rispondevi appena; / poi d’un tratto salutasti, / breve, e scivolasti via / lasciandomi col mio dolore, muto.



(s.t)

Un día no lejano
asistiremos a la colisión
de los planetas y el diamantino cielo
terminará sumergido en cráteres.
Entonces recogeremos rutilantes flores
y estrellas en neón.
Mira, he aquí la señal, un fuego
se cuelga en el cielo, se confrontan
Júpiter y Orión ¿y en el terrible
ruido donde ha terminado el hombre?
Cierto, basta un soplo al mundo
en que vivimos para desaparecer.
Quedará, tal vez, un grito, aquél
de la tierra que no quiere acabarse.

(s.t) Un giorno non lontano / assisteremo alla collisione / dei pianeti e il diamantato cielo / finirà sommerso in avvalli. / Allora coglieremo rutilanti fiori / e stelle al neon. / Guarda, ecco il segnale, un fuoco / s’appicca in cielo, si scontrano / Giove con Orione e nel terribile / frastuono dov’è finito l’uomo? / Certo basta un soffio al mondo / in cui viviamo per scomparire. / Rimarrà forse un grido, quello / della terra che non vuole finire.

domingo, 9 de noviembre de 2008

ADOLFO BIOY CASARES: UN CONTRATO DE INMORTALIDAD




por Teódulo López Meléndez

La casa de Adolfo Bioy casares estuvo siempre llena de espejos. Esos objetos que reflejan y que el gran amigo de Bioy, Jorge Luis Borges, detestaba, tienen importancia en la vida literaria del escritor argentino. En efecto, en el cuarto de vestir de la madre había uno trifásico lo que convertía el lugar en una perspectiva infinita. En 1996 Bioy Casares reveló el secreto: mirando aquel espejo obtuvo la certeza de que existía algo que no existía. De allí busco reproducirlo en la literatura.

La lista es larga y, seguramente, incompleta. Hay que comenzar por La invención de Morel, pues no todo escritor tiene en la primera obra (así considera el autor esta novela) su salto a la inmortalidad. Bioy aseguraba que a partir de ella comenzó a escribir bien. Borges y él siempre intercambiaron temas, pero dejaron de entregarse textos para la lectura cuando Bioy vio el rostro de desagrado de Borges al leer el primer capítulo de La invención... De novelista a cuentista fue el camino de Bioy, uno a la inversa del común de los escritores. Pero hablábamos de lista: comencemos por un libro de cuentos que creo sigue inédito, Una magia modesta. Veamos: Plan de evasión, El sueño de los héroes, El perjurio de la nieve, Historia prodigiosa, Dormir al sol, Guirnalda con amores. Al inicio todo marcado por la búsqueda de una construcción matemática perfecta que le permitiese desaparecer detrás. “De allí – confesaba Bioy –procuré dejar de hacer máquinas de relojería para contar historias, para narrar”.

Recordemos que en La invención de Morel llega a una isla desierta (recuerdo también para Wells y Stevenson) que termina poblada de personas singulares que bailan “Té para dos”. Están allí un científico, una máquina de cine para la inmortalidad, una historia de amor y, sobre todo, una búsqueda de claves para develar un enigma, exploración exterior que modifica totalmente la historia.

El sueño de los héroes repite tres noches de carnaval de 1927 y un desliz basta para cambiar el destino. La confusión de identidades, tal vez bajo la influencia de Borges, aflora en este texto y se extiende hasta El perjurio de la nieve, uno de los cuentos más famosos de Bioy. Eduardo González Lanusa, en “Sur”, considera que el espíritu matemático continúa en La invención..., mientras Rosa Chacel (también en “Sur”) considera Los que aman, odian, escrita con su mujer Silvia Ocampo, un excelente ejercicio, una escuela eficientísima de raciocinio. Ernesto Sábato se ocupó de Plan de evasión; habla de un Bioy experimental y romántico que pugna por ocultar tales condiciones y considera este texto, en algunos aspectos, superior a La invención...Eduardo Kozarisky escribió sobre Guirnaldas con amores y consideró el volumen un triunfo sobre el trascendentalismo fácil de tanta literatura hispanoamericana. Todo fue dicho en “Sur”.

Marcelo Pichon Riviere, de “Clarín”, define la obra de Bioy como un conjunto de novelas, cuentos, aforismos, ensayos y relatos autobiográficos que se prestan a múltiples malentendidos y, fundamentalmente, parece destinada a ser mal leída o leída con desgano y prejuicios. Y define al escritor así; “En su juventud dominado por el inventor; en su madurez por el narrador y en su vejez por el escritor satírico”.

Al igual que su amigo Borges, Bioy tampoco tuvo nunca remilgos para hablar de los escritores. Si revisamos atentamente sus opiniones encontramos que uno que no le gustaba era James Joyce, a quien consideraba un modelo muy perjudicial para los jóvenes. En cambio, hablaba maravillas de Stevenson (uno de los mejores, en su criterio); se declaraba admirador de Wells y Conrad; definía a Wilde como uno de sus preferidos; decía disfrutar con algunas cosas de Fitzgerald aunque no lo consideraba un escritor muy importante; de Faulkner pensaba algo parecido a lo que pensaba de Joyce: un pérfido maestro para los jóvenes; amaba a Sciascia y consideraba que toda la originalidad de Sartre consistía en haber leído a Swedemborg.

Si vamos al discurso que pronunció en 1990 para agradecer el premio Cervantes, si bien debía citar escritores españoles, no dejan de ser interesantes sus referencias. Por supuesto, Cervantes en primer lugar; Jorge Manrique de quien dice haber aprendido las inexorables verdades de nuestro destino, Fray Luis de León y Marcelino Menéndez y Pelayo. No más.

Ocupémonos de una relación muy particular. Bioy y Borges se encontraron por vez primera en casa de Victoria Ocampo. No podía ser en otro sitio, dado que Bioy rondaba (o era ya amante) de Silvina. No creo que ninguno de los dos se llevaba bien con Victoria, dominante al máximo, pero escribían en “Sur” y aceptaban las invitaciones de la mujer que siempre tenía a algún escritor extranjero hospedado en su casa.

El entendimiento fue instantáneo. Nacieron los “escritores” Isidro Parodi y Bustos Domecq. El mismo Bioy cuenta que escribían los cuentos de estos personajes hasta la madrugada en medio de risotadas, lo que hacía que Silvina se levantara a preguntar “de que reían los dos locos”.

Bioy y Borges hacían largas caminatas. Una anécdota refleja los éxitos amorosos del primero y los grandes fracasos del segundo. Una noche Borges se preguntó, debajo de un balcón, como estaría durmiendo Fulana de Tal. Cuando se lo contó a la muchacha ésta le respondió que esa noche estaba durmiendo con Fulano de Tal.

El 13 de junio de 1975 habló en la Sociedad Argentina de Escritores(SADE) donde le era entregado un premio a Bioy. Ese discurso refleja lo que el gran ciego pensaba de su amigo. Lo definió como un curioso habitante de Buenos Aires, ciertamente no longevo, ya que su máximo plazo de vida sería tal vez de 5 o 6 horas. Admitió lo que Bioy le había dado, no directamente “porque nada se enseña así, sino por medio del ejemplo, cortésmente, disimulando”. Por ejemplo, la convicción de que el escritor más eficaz es aquél que parece no serlo. Borges nunca gustó mucho de La invención de Morel. Prefería El sueño de los héroes y Diario de la guerra del cerdo.

El amor de Bioy por Borges era también extraordinario. Quizás por eso no pierde ocasión de decir las suyas sobre María Kodama. Borges lo llamó desde Ginebra dos días antes de morir. Bioy resume así el impacto cuando le dieron la noticia de la muerte en una calle de Buenos Aires: “Y tuve que resignarme a seguir viviendo en un mundo en el cual no estaba Borges”.

Bioy aprendió a escribir escribiendo. Por ello asegura que su primer libro es La invención..., aunque detrás haya muchas páginas. El legado lo deben dejar o tomar los jóvenes escritores. Bioy deja la seguridad de que no debe escribirse para los críticos, no debe escribirse para el renombre sino para la coherencia y eficacia del texto. Mezclaba tramas fantásticas y situaciones y personajes reales. Aseguraba que el secreto era decir de manera eficaz natural. Deja precisión y claridad, un estilo vigilado y cuidado y la prueba de que fondo y forma son una misma cosa. Tenía una visión trágica pero no desesperanzada del mundo. Comprensión y piedad se entrecruzan en sus libros. Consideraba que vivir era un acto de heroicidad. Hizo que en los textos donde la fantasía era lo principal la realidad pareciese como fundamento. Amaba la vida profundamente. En una ocasión afirmó que si le ponían delante un contrato de inmortalidad los firmaría sin mirar las cláusulas. El viejo lo firmó sin darse cuenta.