lunes, 5 de mayo de 2008

DOS ENTREVISTAS: “Comunicando” (Jaén, España) y “La Avispa” (Mar del Plata, Argentina)


Entrevista en la revista “Comunicando” (Jaén, España)

Estuvo en España presentado su último poemario Fin de la comedia y aprovechamos para hablar con él. Teódulo López Meléndez es novelista, ensayista, poeta, traductor de poesía y editor de Ala de cuervo. Reside en Venezuela y estuvo encantado de atender a “Comunicando”.

¿Cómo se generó el poemario Fin de la comedia?

En el año 2000 fue publicada la antología de mi poesía bajo el título Viaje en la comedia. Creí articulado titular este nuevo libro, que no es un poemario sino la reunión de cinco, como Fin de la comedia. Titulé teniendo en mente la “commedia” a la manera en que es redescubierta por los padres de la lengua italiana en el “cinquecento”, a sabiendas que fueron los griegos a inventarla en el siglo VI antes de Cristo. Para ellos, quiero decir para los italianos, la palabra indicaba un comportamiento poético a mitad de camino entre la tragedia y la elegía. No olvidemos que Dante titula “Comedia” su poema, mientras Virgilio prefirió usar la palabra “tragedia”. También hay que recordar que los italianos del siglo XVI restringieron la palabra al ámbito teatral, es decir, al sentido de representación. En mi caso también utilizo la palabra en ese sentido, en el de la vida como escenificación, como un teatro. No sé si mi obra poética está concluida, lo que sí lo está es una concepción de la vida. Creo que en este volumen me he desprendido de las ataduras terrestres para indagar en los límites del universo y cuando uno llega hasta allí, hasta el silencio anterior –como se titula uno de los poemarios incluidos en este libro- no hay lugar a dudas que la comedia ha terminado.

Resides en Venezuela, ¿por qué lo presentas en España?

En primer lugar, pertenecemos todos a una sola patria que es la lengua española. En segundo lugar, la idea surgió después de que en el 2006 me fuera otorgado el Premio Paralelo Sur en Barcelona. En tercer lugar, en nuestro países recibimos con cierta frecuencia a escritores españoles y de toda América Latina que vienen a presentar sus textos; de manera que los españoles también ven con absoluta naturalidad que los latinoamericanos vengamos a España con el mismo propósito. Y, en cuarto y último lugar, por el empeño y la insistencia de mis amigos en Madrid y Barcelona.

¿Se puede vivir de la poesía?

Por supuesto que no y nadie debe pretender hacerlo. Por el contrario, se debe vivir para la poesía, entendiendo como tal toda la literatura. Siempre hay que desarrollar otros oficios para la supervivencia. Aunque, y es menester decirlo, el que sume la bendición-maldición de las letras debe saber que ha tomado un camino difícil, pero que lo pone en contacto directo con los grandes temas del hombre.

¿Qué panorama literario ves desde tu posición de escritor y editor?

Habría que responderlo por países. Sabemos bien que en este momento se ha impuesto una devastadora tendencia light, no sólo en nuestra lengua. Mi experiencia indica la existencia de estupendos poetas y escritores sin acceso al mundo editorial, lo que en parte corrige Internet. El mal general es la mercantilización de la cultura, la tasa del libro como producto mercantil. Ciertamente no se le puede pedir a nadie que trabaje a pérdida, pero es menester llamar la atención sobre el tratamiento del libro como si se tratase de una pasta dental. Primero fue la imprenta y después Internet, como hitos en la divulgación de la cultura; el libro era cultura, ahora es un producto que debe venderse y el mercado decide que debemos leer. No obstante, tengo la convicción de que esta ligereza y esta inmediatez de las ganancias será sustituida pronto por un reaparecer de la literatura profunda y digna, una que reasuma su inmenso papel de decirle al hombre sobre su permanencia y sobre su trascendencia.

Además eres responsable de Ala de Cuervo ¿el futuro es lo digital?

Sí, junto a la novelista Eva Feld tenemos la responsabilidad de la editorial Ala de cuervo, de la página web de ese mismo nombre y de la revista literaria que insertamos en ella. He unido la labor de editor a mi tarea como poeta, novelista, ensayista y traductor de poesía. He recibido, por ello, grandes satisfacciones. Sobre la segunda parte creo que convivirán durante un tiempo que no me atrevo a precisar. Es innegable la importancia de la web y la trascendencia de Internet, creo que ocuparán un espacio cada vez más grande, pero aún así pienso que el libro impreso no desaparecerá.

Fernando R. Ortega
“Comunicando” No 18, Jaén, España
______________________________

Entrevista en la revista “La avispa” (Mar del Plata, Argentina)

La obra de Teódulo López Meléndez es extensa y multifacética. Nacido en Venezuela en 1945, el autor abordó la poesía y la narrativa, el ensayo político y el literario, así como la traducción de autores universales. En esta entrevista exclusiva para La Avispa, nos brinda desde Caracas su opinión sobre múltiples tópicos, que van desde las características de su obra y cómo se entronca en el corpus de la literatura de su país y del continente, hasta la visión que tienen de nosotros -los autores latinoamericanos- en el Viejo Mundo.

-¿Cuál es su visión de la literatura venezolana contemporánea?

-En Venezuela hay algunos escritores, individualmente considerados, que merecen respeto. Como conjunto la literatura venezolana no es reconocida internacionalmente, aunque esto último es de gran relatividad, puesto que los parámetros o instrumentos de medida del mundo literario actual son extremadamente mediocres, especialmente en lengua española. En definitiva, en mi país hay individualidades importantes que merecen ser leídas pero no una literatura que amerite una visión.

-¿Qué relación tiene su narrativa con la tradición literaria venezolana?

-Muy poca, por no decir ninguna. En mi primera novela, Selinunte, la raza humana destruye un planeta y sale a buscar otro. En la segunda, El efímero paso de la eternidad, hago una nekyia, o viaje a los mundos interiores de una mujer. En la tercera, La forma del mundo, me voy a las más avanzadas formas de la biotecnología. En la cuarta, El indeterminado de cabeza de bronce, hago que el personaje central viva varias vidas a la vez y viole los parámetros del tiempo, y en la quinta, En agonía, voy sobre la actual crisis de mi país, siendo esta última donde se pueden encontrar relaciones con una tradición literaria venezolana, puesto que es de 1897 la primera novela (“Todo un pueblo”, de Miguel Eduardo Pardo) donde un escritor analiza las maldades de su tiempo. Ha habido, pues, en este país venezolano, escritores que han abandonado el ensayo y han recurrido a la narrativa para describir crisis nacionales más los vicios que nos corroen.

-¿Cómo define el papel de su obra narrativa en el contexto de la literatura latinoamericana actual?

-Muy posiblemente como extraña o excéntrica. No soy un escritor de ciencia ficción, a menos que Homero lo haya sido, pues allí se encuentra una nekyia como la que yo hago en la novela ya mencionada. Creo que hay una marcada tendencia latinoamericana hacia la novela histórica y hacia la novela light, con especiales excepciones en Argentina. Por lo demás, mi obra narrativa no tiene ninguna importancia en el contexto latinoamericano, pues soy un perfecto desconocido en estas áridas tierras.

-¿Qué autores de nuestro idioma han influido en su narrativa y de qué manera?

-Creo que Carpentier me enseñó la importancia de la música en la estructura de la novela. Del venezolano Guillermo Morón aprendí la frase corta como piedra. Creo que Onetti me enseñó algunas cosas imprecisables. En otros idiomas es que he tenido las enseñanzas más penetrantes. A esta mi edad, la poesía de T. S. Eliot me gusta cada vez más. Y los novelistas polacos, húngaros, checos.

-¿Cuáles son las diferencias estilísticas que usted aprecia en sus novelas, cómo ha sido su desarrollo desde la primera que publicó?

-Creo en la novela fragmentaria. Creo en la necesidad de dejar espacios en blanco, de dejar al lector la unión de los trozos. Me niego a la narración lineal. Creo en la multiplicidad de las historias que,aún contradictorias, son la misma realidad. Creo en la realidad como una multiplicidad. Y cuando me refiero a realidad seguramente me estoy refiriendo a la que encarna la ficción. En cuanto al desarrollo creo que siempre soy el mismo de estas características anotadas, aunque las técnicas siempre se perfeccionan y de vez en cuando uno consigue un narrador que enseña nuevas maneras, como es el caso de la portuguesa Lidia Jorge en cuyas novelas me he deleitado encontrando la cirugía plástica que impide ver cualquier cicatriz.

-Respecto de su obra poética: ¿cómo la definiría, cuáles son sus rasgos principales?

-Es hermética, sin duda. Ha tenido una larga evolución, desde el lenguaje sin freno a lo Whitman hasta textos de hoy que vienen escritos con el menor número posible de palabras y donde se busca lo que denomino “el silencio anterior”. Hoy quiero deshacer el poema en la página en blanco, deshacerme con el poema. Hoy escribo sobre mis viajes a los límites provisionales del universo en expansión y sobre el balance al final de mis días, no de uno personal, sino del correspondiente a una humanidad intervenida.

-Usted tiene una notoria obra ensayística: ¿cómo fueron recibidos sus ensayos en su país, a medida que iban siendo publicados?

-Fueron recibidos con absoluto desdén. Ahora mismo he “descubierto” un libro mío de 1987 titulado Reflexiones sobre la república y he quedado golpeado.Allí están descritos todos los males, vicios y enfermedades de la democracia venezolana y del país entero, todas las causas por las que la democracia estaba en serio riesgo. Fue absolutamente desoído. Estoy viendo la necesidad de reproducirlo en nuestra página web (www.aladecuervo.net) puesto que parece escrito hoy. Los vicios, males y enfermedades persisten y agravados. Pero quizás exagero con lo de “absoluto desdén”. La verdad es que mi ensayo El venezolano amaestrado (1972) tuvo siete ediciones y fue profusamente leído, seguramente porque entonces en Venezuela se leía. Mi primer libro de ensayo Introducción a la política (1969) seguramente provocó risillas nerviosas y piadosas. Jardines en el mundo (1986) tuvo alrededor de una veintena de críticas positivas, seguramente porque en ese tiempo en este mi país existía crítica y críticos. Mi ensayo Pessoa, la respuesta de la palabra (1992) creo que también fue intensamente leído y, además, le fue otorgado un premio (uno de los escasísimos que me han dado) con un jurado integrado por Juan Sánchez Peláez y Rafael Cadenas. Mi último intento en la ensayística, Por el país del hombre (Primera lectura del nuevo milenio) provocó una página completa en un diario nacional y numerosos artículos en el extranjero. La verdad es que al único concurso donde envié fue el de Pessoa. En términos generales sobre mis ensayos se guarda silencio: son polémicos, agrios, duros, sin recato, golpean en la médula.

-¿Cuál es su perspectiva respecto de la situación de los autores literarios latinoamericanos en el contexto de la literatura escrita en español?

-En nuestros países se escribe mejor que en España. Al voleo recuerdo cuatro escritores españoles que merecen la pena. En estos días leía en una revista madrileña los poemas de un autor consagrado y tuve taquicardia. Métase en una librería española y lo que conseguirá de bueno son las traducciones, especialmente de Europa del este, de los grandes escritores de entreguerra. De resto encontrará los latinoamericanos lights y, también, hay que admitirlo, algunos latinoamericanos excelentes, entre los cuales unos cuantos argentinos. Pero España tiene el poder editorial, lamentablemente Buenos Aires ya no es el emporio editorial que fue, puesto que con muchísimo gusto todos los escritoreslatinoamericanos voltearíamos de nuevo nuestros ojos hacia allí en procura de las ediciones.

-Desde su conocimiento de los ámbitos literarioseuropeos ¿Cuál es la visión que éstos tienen de los autores latinoamericanos?

-Les interesa lo exótico, donde haya mucho “local”, mucho realismo mágico, si unos cuantos indios mejor. Por supuesto que quedan algunos escasos editores con criterio, tanto en España como en otros países europeos. Pero al lector común le interesa el “colorido”, lo exótico, lo “raro” de América Latina. Una obra experimental, llamémosla posmoderna sin titubeos, tendrá escasa suerte. Hay que anotar, no obstante, que la industria editorial ha enseñado a los lectores que debe leer el libro que no le preocupe, que no altere, que no le produzca reflexiones perturbadoras. El lector culto, el que va a buscar el texto importante, es cada día más escaso.

-¿Cuáles son sus consejos, como autor reconocido, para los autores noveles?

-Si bien no me gusta dar consejos, en La Avispa dejaría plasmados los siguientes: escriban con autenticidad, no escriban para buscar la fama o el éxito, no hagan concesiones al mundo editorial (tarde o temprano el libro será publicado), sean ustedes mismos sin dejarse llevar por modas o corrientes, no les importe nadar contracorriente, sean acuciosos con sus textos (revisen, no se apresuren a tratar de publicar, miren con lupa lo escrito), tomen conciencia de lo que están escribiendo y con humildad lleguen a conclusiones sobre lo propio (aprendan a escuchar al sincero y no se dejen influenciar por la habladuría galopante que cae sobre el libro cuando es publicado…hay mucho joven escritor influenciado negativamente por una crítica malintencionada). En suma, si son escritores crean en sí mismos y al diablo el éxito instantáneo. No hay libro importante en la historia de la humanidad que tarde o temprano no haya sido reconocido. En descubrir a Pessoa se tardaron 50 años. Escriban y escriban, rompan o boten, pero escriban. Hay mucho escritor que no escribe. Escriban.

-¿Cuáles son sus proyectos inmediatos?

-Tengo siete poemarios inéditos que no quiero publicar por separado sino en un solo volumen. Estos días entregué para arte final un nuevo libro de ensayos titulado El último texto (Segunda lectura del nuevo milenio), donde me ocupo muy especialmente de los sistemas políticos vista la crisis universal de la democracia. Creo que estará impreso en unos dos meses. Por lo demás, de golpe y porrazo, me he dado cuenta de que tengo detrás una larga obra y me estoy ocupando de reproducirla, al menos, puesto que la mitad fue escrita a máquina en tiempos sin computadoras. A mis 61 años cumplidos creo que estoy volteando hacia lo escrito más que preocuparme por escribir. Tengo diez años publicando un libro anual y escribiendo sin parar. A lo mejor hago un pequeño alto…un decir, puesto que si me asalta una idea vendrá el nuevo texto, siempre el último ,como digo en el libro de ensayos que menciono en esta respuesta, un “último” que lo es mientras se comienza el nuevo. Me está asaltando la idea devolver a la traducción de poesía. Soy un escritor, no hay nada que hacer al respecto.

QUIÉN ES TEÓDULO LÓPEZ MELÉNDEZ
Un referente de la literatura latinoamericana actual, Téodulo López Meléndez es reconocido por sus lectores, dentro y fuera de América Latina, como una de las voces más interesantes de nuestro continente. A su destacada trayectoria como poeta y narrador, se suma una notoria producción ensayística –tanto en su vertiente literaria como política– que ha agotado varias ediciones venezolanas. Asimismo, se destaca su labor como traductor de autores de alcance universal, como Fernando Pessoa, Eugenio Montale, Giuseppe Ungaretti y Quasimodo.

Obras del autor
Ensayos políticos:
«Introducción a la Política» (Gobernación del Ed.
Lara, 1969).
«El venezolano amaestrado»
(Editorial Fuentes-5 ediciones-1978.
«Reflexiones sobre la República» (Editorial Fuentes, 1978).
“Por el país del hombre (Primera lectura del nuevo milenio)”. (Edit. Ala de Cuervo, 2002)
Ensayos literarios: «Jardines en el mundo»(Academia Nacional de la Historia,1986).
«Pessoa,la respuesta de la palabra»(Academia Nacional de la Historia,1992).
Poesía:
«Alienación itinerante» (Gobernación del Ed. Lara,1972).
«Los folios del engaño»(Monte Ávila,1979).
«Mestas» (Universidad de los Andes, 1986).
«Mesticia» (Universidad de los Andes, 1996).
Mester» 1997 (en la antología).
“Logogrifo” (Ateneo de Los Teques, 1999).
“La muralla del último farol” (en la antología).
“Viaje en la comedia” (Antología)(Editorial Ala de Cuervo, Caracas,2000)
Narrativa:
«Los escribientes moriremos» (Universidad «Lisandro Alvarado»,1978)
«Los álbumes son libros en blanco cuyas hojas se llenan» (Ibid, 1992).
«Selinunte» (novela). Universidad de los Andes,1996.
“El efímero paso de la eternidad”.(novela). Edit. Memorias de Altagracia.1998.
“La forma del mundo” (novela) (Editorial Ala de Cuervo, Caracas, 2001)
“El indeterminado de cabeza de bronce” (novela)(Editorial Ala de cuervo, 2004)
“En agonía” (novela). (Ed. Ala de Cuervo, 2005).
Traducciones:
“Poemas inéditos de Fernando Pessoa” (del portugués). Fundarte,1991, 4 ediciones.
«Antología poética de Giuseppe Ungaretti” (del italiano). Ediciones JOB,1992.
“Novecento” (Montale. Quasimodo, Ungaretti) (Ediciones Arquitrave, Bogotá, Colombia, 2005)
Luis Benítez
La Avispa Nº32 - Mar del Plata - Argentina

1 comentario:

voltaire dijo...

Estimado Teódulo,
Bienvenido a la blogósfera, como persona y por tus agudas reflexiones. Creceremos con tu apotrte ... como siempre.
Un fraternal saludos, Felix